DESDE HACE una década el color rojizo del tomate industrial empezó a quedarse rezagado en los surcos del interior del país.
Una actividad en donde participaban 456 productores, es hoy día apenas sostenida por 173 tomateros que insisten en mantener viva una labor condenada a desaparecer de la producción nacional.
Las cifras oficiales dan cuenta de que de una producción de 535 mil 194 quintales, durante el año agrícola 1990-91, hoy solo se alcanza unos 208 mil quintales.
Llama la atención de que en la provincia tomatera por excelencia, Los Santos, solo quedan 160 productores de los 408 que habían a inicios de la década del 90.
Igualmente, de los 43 productores que trabajaban en las provincias de Herrera y Coclé, apenas quedan 10 y tres, respectivamente.
Más lamentable es lo que ocurre en la provincia de Chiriquí, en donde el tomate industrial nacional ya no acompaña las ensaladas, pues de tres productores que había en 1990-91, para el año agrícola 2005-06 no queda ninguno.
Junto a estos datos, se tiene que la superficie sembrada bajó de 1, 087 hectáreas a 300.
Se tiene que el costo de los insumos para producir una hectárea de tomate industrial bajo el sistema de riego por goteo es de 1, 433 dólares con 99 centésimos.
En cuanto a la mano de obra, esta es de 1, 395 dólares, que sumado a otros gastos como el costo de las cajas y el transporte y el seguro agrícola, suman un total de 4 mil 786 dólares con 05 centésimos.
Informes de la dirección nacional de Planificación Sectorial y de la dirección Nacional de Agricultura del Ministerio de Desarrollo Agropecuario indican que el mayor rendimiento que se ha logrado en el país fue de 1, 345.25 quintales por hectárea durante el año agrícola 2003-04.
Mientras tanto, el rendimiento más bajo fue de 285.23 quintales por hectárea en el período 1997-98.
En los últimos 16 años los rendimientos óptimos se consiguieron en las provincias de Herrera y Los Santos con 893 y 818 quintales por hectárea, respectivamente.
También se han obtenido buenos resultados en las provincias de Coclé, Chiriquí y Colón.
El informe destaca que en los últimos años la provincia de Colón no registra actividad en la siembra de tomate industrial, así como en la provincia de Chiriquí.
El tomate o jitomate (Solanum lycopersicum) es el fruto de la tomatera, una planta de la familia de las solanáceas.
Es una planta bienal, crecida como una planta anual, que alcan de 1 a 3 metros, con un débil tallo que se intercala con otras plantas.
Las hojas tienen de 10 a 25 cm de largo, y las flores de 1 a 2 cm, amarillas, con cinco lóbulos en la corola; crecen en racimos de 3 a 12 flores juntas.
La fruta es una baya muy coloreada clásicamente rojo, por el pigmento licopeno, de 1 a 2 cm de diámetro en plantas silvestres, y mucho más grandes en las variedades cultivadas.
La historia cuenta que el tomate ya se cultivaba en México 700 años Antes de Cristo, y antes en el antiguo Perú, previa a la formación del Imperio Inca.
Los productores han dejado de producir tomate industrial debido, en parte, a los altos costos de producción y a que no encuentran mercado para su comercialización.
Los Santos continúa siendo la provincia tomatera por excelencia, aunque su participación en la actividad es cada vez menor.
Tomateros dejan la actividad de tomate industrial
La compañía Nestlé era la que habitualmente compraba la producción.