La propuesta del presidente estadounidense George W. Bush para ayudar a 1 millón de prestatarios de alto riesgo a evitar la ejecución hipotecaria con bonos exentos de impuestos, se ha topado con un obstáculo: los estados del país no quieren arriesgarse más que las entidades prestamistas privadas.
Los departamentos de vivienda estatales que ya ofrecen opciones para refinanciar hipotecas están rechazando a tantos solicitantes que no les ha sido necesario recaudar fondos en los mercados de capital. Desde que Nueva York dijo que comprometería $100 millones en julio, se han hecho tres de los 500 préstamos previstos. Massachusetts hizo cuatro préstamos dentro de un programa de $250 millones que empezó en agosto, y Ohio hizo apenas 36 de los millares previstos por el gobernador Ted Strickland.
La renuencia a hacer préstamos amenaza hundir una parte decisiva del plan presidencial para atenuar el peor bajón del mercado de la vivienda en 26 años. Los programas estatales han rechazado a más de 50% de los prestatarios de alto riesgo porque los hogares de estos han perdido demasiado valor o han acumulado demasiadas deudas, calcula Geoffrey Cooper, director de mercados.