Toyota reconoció el pasado julio que se ahorró más de 100 millones de dólares con una llamada a revisión limitada referente a problemas con el acelerador, según documentos revelados por medios de comunicación locales.
El documento señala que una llamada a revisión "negociada" en el 2007 de 55.000 vehículos con problemas de "aceleración repentina" había ahorrado más de 100 millones de dólares a la compañía y que no se había encontrado defecto en los vehículos.
Pero tras la muerte de los cuatro integrantes de una familia en California, capturada con toda su crudeza en una llamada a los servicios de emergencia, cuando viajaban en un Lexus (la marca de lujo de Toyota), la empresa se vio forzada a emitir dos nuevas llamadas a revisión que ya totalizan 5,4 millones de unidades.
El documento interno en el que Toyota resalta los ahorros de la llamada limitada a revisión inicial forma parte de unos 50.000 documentos que el fabricante ha remitido al Congreso estadounidense.
El presidente de Toyota, Akio Toyoda, tiene previsto declarar el miércoles ante el Comité de Control y Reforma Gubernamental de la Cámara de Representantes que está investigando la actuación de la compañía.