El fabricante automovilístico Toyota acordó ayer pagar 25.5 millones de dólares a accionistas estadounidenses de la marca nipona por el perjuicio provocado con la gestión de las masivas llamadas a revisión en todo el mundo durante 2009 y 2010, informó el diario “Detroit News”.
El acuerdo entre las partes, presentado a un tribunal de distrito en Los Ángeles, compensará a aquellos que adquirieron acciones de la compañía entre mayo de 2005 y febrero de 2010 en Estados Unidos.
Las llamadas a revisión de Toyota, que alcanzaron niveles récord en 2010, por posibles aceleraciones involuntarias de vehículos, primero vinculadas a alfombrillas y posteriormente a problemas en el diseño de partes del pedal, provocaron una profunda crisis en el, por aquel entonces, primer fabricante mundial del sector automotriz.
Entre 2009 y 2010, Toyota llamó a revisión en EE.UU. a unos 10 millones de vehículos por posible aceleración involuntaria vinculada a las alfombrillas, que podían atascar el pedal.
Algunos congresistas estadounidenses criticaron a Toyota por presionar a la Agencia de Seguridad en Carretera (NHTSA, por su sigla en inglés) para limitar las reparaciones en Estados Unidos a las alfombrillas y evitar la extensión de arreglos mecánicos.
La crisis de las llamadas a revisión provocaron una caída de 30,000 millones de dólares en la capitalización bursátil de Toyota a nivel mundial.