Medio millar de trabajadores de la mina de cobre Tintaya de la anglo-australiana BHP Billiton marcharon ayer en un poblado en los Andes sureños de Perú pidiendo el reinicio de las operaciones de esa unidad, tras 12 días de paralización por violentas protestas.
BHP Billiton, la mayor minera diversificada del mundo, decidió paralizar indefinidamente las operaciones de Tintaya por seguridad, un día después de que 2,000 pobladores de Espinar, donde está la mina, invadieron ese campamento, lo saquearon y quemaron sus alrededores pidiendo el cierre de la empresa.
Al día siguiente unos 4,000 pobladores de Espinar, a 1,100 kilómetros al sudeste de Lima, volvieron a rodear la mina y casi linchan a su alcalde cuando les pidió que dialoguen con la empresa, a la cual los campesinos exigen más inversión social, una carretera y mayor cuidado ambiental.
"Unos 500 trabajadores de Tintaya marcharon por las calles y se concentraron en mitin, pedían que los dejen laborar porque la zona depende de la mina, el comercio, todo", dijo a Reuters el policía Teófilo Miranda de Yauri, capital de Espinar.
Tintaya, que produce unas 80,000 toneladas de cobre al año, aporta el 12.1% a la producción total de cobre de Perú, el tercer productor mundial de ese metal y que sufre constantes protestas de pobladores contra la minería.
Los campesinos de Espinar exigen 20 millones de dólares anuales a BHP Billiton, frente al 1.5 millón de dólares que recibe por un pacto firmado hace dos años, no obstante, como la compañía considera esa cifra "absurda e inalcanzable" los pobladores protestaron.