El tráfico aéreo cayó en Francia un 5,8 por ciento en septiembre, una caída que no se producía desde la guerra del Golfo y que se explica en gran medida por los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, anunció ayer la Dirección General de la Aviación Civil (DGAC).
No obstante, en los nueve primeros meses del año la evolución siguió manteniéndose positiva (+1,4 por ciento), en particular gracias al incremento de los vuelos internacionales (4,05 por ciento), señaló la DGAC en un comunicado.
Los mayores descensos en septiembre se dieron en las líneas a Norteamérica (-26,1 por ciento) y a Oriente Medio (-18,8 por ciento), pero también fueron significativos en los trayectos interiores (-11,7 por ciento) "sin duda debido a la correlación de este tráfico con el internacional", y en los que tenían como destino otros países de la Unión Europea (-5,47 por ciento).
Por su parte, hubo estabilidad en los vuelos entre la Francia metropolitana y sus departamentos y territorios de ultramar, y aumentó un 8,79 por ciento el número de pasajeros al Magren y un 1,89 por ciento a otros países africanos.
La DGAC subrayó que antes de los atentados, "la ralentización del crecimiento era claro respecto al crecimiento excepcional de 1999 y 2000, en particular en el (tráficernacional", de forma que la evolución ya era negativa en los vuelos interiores.