1. Valores. Siempre debemos tener claro cuáles son los valores que guían nuestra vida, no sólo debemos pensarlos o imaginarlos, sino escribirlos y vivirlos.
Somos seres humanos imperfectos que cometemos errores por nuestra naturaleza, pero en la medida en que tengamos claros cuáles son los valores que nos guían podremos corregir esos errores y salir adelante.
Los valores son los que nos dicen qué es lo más importante en nuestras vidas y lo que nos debe guiar en la toma de decisiones.
2. Metas Definidas. Difícilmente podremos llegar a alcanzar algo si antes no establecemos qué es eso que queremos lograr.
A veces vivimos tan apresurados y nos pasamos resolviendo situaciones que nos llevan a desviarnos del camino de nuestras metas, por lo que acostumbro a escribir mis metas y cada cierto tiempo las reviso para saber si me estoy acercando o me estoy alejando de eso que quiero alcanzar.
Las metas nos ayudan a enfocarnos y a reorientarnos si hemos estado dedicando nuestro esfuerzo a tareas que no nos ayudan en el cumplimiento de lo que nos hemos propuesto. Y esto es así en la vida personal, familiar y en la profesional.
Para mí, las metas no son un límite, cada una es un escalón de esa escalera que debo subir para alcanzar lo que me he propuesto en la vida.
3. Planificación. La organización es clave para una persona que quiera mejorar su vida.
Definitivamente, vivimos en un mundo de cambio y hay cosas impredecibles que nos suceden todos los días, pero no debemos permitir que ese ir y venir diario nos absorba porque entonces nos dejamos llevar por la rutina y nos alejamos de lo que es verdaderamente importante.
Para eso tenemos que planificar. Cuando planifico, tomo una tarea, actividad o proyecto y detallo todos los pasos que debo seguir para llegar a cumplir con la tarea, apunto desde lo más mínimo hasta lo más complejo y voy dividiendo eso en tareas que deben ser ejecutadas por mí o por quienes son miembros del equipo de trabajo.
Esas tareas deben tener una fecha límite y aunque a veces se me acumulan un par de cosas no me gusta hacer todo a última hora.
4. Evaluación constante. Soy muy autocrítica y también soy muy abierta a escuchar las críticas de los demás.
Cuando hago algo le pido a otra persona que me dé su opinión al respecto, escucho lo que me dicen y si siento que la persona me está mostrando otro camino u otra opción que es más conveniente que la que yo había planteado me muestro dispuesta a hacer los cambios que sean necesarios.
Además no somos perfectos y siempre hay errores que cometemos, si no los arreglamos a tiempo estos pequeños errores se pueden convertir más adelante en un problema. Además hay que conocer nuestras limitaciones; no podemos ser buenos para todo y si hay algo que no sabemos o no podemos hacer es mejor tener la humildad de aceptarlo.
5. Optimismo. Trato de vivir cada día de mi vida con una sonrisa en mis labios y de ver las cosas por el lado positivo. Ante una adversidad nada logramos con llenarnos de negativismo siempre después de la tormenta llega la calma y sale el sol.
Cuando estamos en una situación difícil tenemos que enfocarnos en la solución y en cómo será cuando todo pase. Me gusta ver el lado amable de todo.