Una turba de pequeños deudores atacó con piedras y palos a los Bancos Santa Cruz y Unión ayer, demandando al gobierno que condone las deudas que tiene con esas y otras instituciones financieras.
El grupo fue dispersado por la policía con gases lacrimógenos, cuya acción trató de ser impedida por los manifestantes encendiendo pequeñas hogueras en la céntrica avenida Camacho de esta ciudad.
El Santa Cruz pertenece al Banco Santander Central Hispano, en tanto que el Unión tiene por socios a inversionistas bolivianos y chilenos. Pero el ataque no está vinculado a la procedencia de los capitales.
Ambas instituciones sufrieron la rotura de vidrios, por lo que los empleados se vieron obligados a bajar las cortinas metálicas. Los manifestantes, entonces, pretendieron forzarlas con palos y otros objetos, lo que fue impedido por la policía.
Los atacantes forman parte de un grupo de por lo menos un millar de pequeños deudores que llegó la semana pasada desde Cochabamba y Oruro, para, con otro de La Paz, realizar manifestaciones de protesta con el propósito de obtener el perdón de sus deudas.
Dirigentes de los manifestantes sostienen que el grupo suma alrededor de 7, 000 personas, pero que en los próximos días llegarán más, hasta sumar 19, 000.
Aseguran que el total de pequeños deudores asciende a 30,000, y exigen al gobierno que el estado absorba su deuda total de 20, 000 millones de dólares.
Jacqueline Galván, abogada de los deudores, sostiene que muchas instituciones, entre bancos, mutuales, cooperativas y organizaciones no gubernamentales financieras violaron la ley al obligar a los deudores a firmar contratos de préstamo con "cláusulas leoninas".
Pero el ministro de Gobierno, Guillermo Fortún, dijo el martes que es "imposible" atender la demanda de los deudores.
Galván citó el caso de un deudor que obtuvo un crédito de 6.000 dólares.Ante la pérdida de su empleo dejo de pagar la obligación, y dados los altos intereses que debía cubrir, la deuda creció hasta 24.000 dólares.
El ataque se suma a las protestas que otras organizaciones sociales iniciaron hace dos semanas y que tiene su núcleo más conflictivo en una marcha de 400 kilómetros que iniciaron la semana pasada varios cientos de campesinos y obreros.
El gobierno admitió que buena parte de los reclamos obedece a la grave crisis económica por la que atraviesa el país desde 1998.