El pesimismo de los inversionistas respecto al escenario político brasileño, con el gobierno del presidente Luiz Inacio Lula da Silva encontrando dificultades para aprobar las reformas, llevó al mercado financiero a iniciar el mes de agosto de manera turbulenta, señalaron analistas.
La moneda estadounidense se apreció 2.19% respecto al real brasileño, finalizando el viernes a 3.03, y el riesgo país avanzó 8.25%, a 853 puntos -los niveles más altos desde el 20 de mayo pasado - mientras, la bolsa de valores registró un fuerte retroceso de 3,26%.
En el cuadro interno, el temor a una reforma muy limitada del sistema de pensiones, y las acciones más agresivas de los sin tierra y de los sin techo, inquietan a los inversionistas, dijo el director de la tesorería del Factor, un banco privado de inversiones, Sergio Machado a la Agencia Estado (AE).
Machado señaló que, en el momento en que el dólar superó la cotización de los 2.95 reales, muchas empresas empezaron a buscar protección cambiaria (hedge), temiendo un alza más fuerte en las cotizaciones. "En ese escenario, los inversionistas que creían en una baja del dólar cambiaron sus apuestas", dijo el financista.
Para Machado, el humor del mercado empeoró ante el temor de que el Congreso apruebe una reforma del sistema pensional débil, que no tenga el impacto fiscal previsto.
"La impresión de que el gobierno podría ceder aún más y la posibilidad de una postergación de la votación del proyecto en la Cámara Federal de diputados tuvieron un impacto negativo", dijo el ejecutivo.
La decisión del presidente Luiz Inacio Lula da Silva de postergar su viaje a Africa, prevista para la próxima semana (del 5 al 12 de agosto) "fue interpretada por algunos analistas como señal de que el gobierno reconoce la gravedad de la crisis política", indicó la Agencia Estado.
El economista Alexandre Póvoa, del Banco Modal (privado), resaltó que el aumento de las tensiones tanto en el campo como en las ciudades también contribuyó a crear las turbulencias. La falta de una reacción más firme del gobierno a la escalada de invasiones de haciendas e inmuebles desocupados provocó un malestar entre los inversionistas, resaltó.
"La luna de miel entre el gobierno y el mercado, al parecer, llegó al fin. El mercado será más exigente con el gobierno a partir de ahora", dijo Povoa.