Participación
- 9,500 estudiantes británicos se congregaron en abril para participar en evento deportivo.
- 110 kilómetros al sur de Barcelona se reúnen miles de ruidosos jóvenes extranjeros.
Los turistas que últimamente se dejan ver desnudos sin pudor por algún barrio de Barcelona (noreste de España) volvieron a destapar el problema del turismo de borrachera, que en algunas zonas de España regresa puntual cada verano, cuando aumenta la afluencia de visitantes extranjeros.
Los principales problemas se concentran tradicionalmente en el área del litoral mediterráneo, donde varias localidades pequeñas, como Calella en la provincia de Barcelona o Lloret de Mar en la de Gerona, no consiguen despegarse esa etiqueta turística que buscan muchos jóvenes y que ofrece alcohol y fiesta descontrolada.
Los ruidos y la falta de respeto a los horarios alteran el ritmo normal de las poblaciones afectadas, donde los jóvenes turistas generan molestias prácticamente continuas a los vecinos.
La situación no es exclusiva de municipios pequeños y Barcelona también sufre desde hace unos años los rigores de estos turistas, que ajustan su presupuesto y su ingenio en busca de alojamiento asequible y billetes de avión baratos.
La proliferación de los vuelos low cost, junto con la creciente oferta de apartamentos turísticos baratos y en ocasiones ilegales, hace que jóvenes con un nivel adquisitivo más humilde puedan permitirse viajar a una capital de veraneo de primer orden como es Barcelona.
Una vez allí, los menos respetuosos campan a sus anchas, en ocasiones, desnudos sin cumplir las normas mínimas de convivencia.
Este tipo de turismo se debería erradicar, dijo, Martí Sarrasate, presidente de la patronal catalana de agencias de viajes, quien tiene muy claro que eso empaña su labor.