El turismo en Panamá ha crecido de forma sólida y sostenida durante los últimos quinquenios. Como complemento a este avance, el Gobierno ha instrumentado el llamado Plan Maestro de Turismo Sostenible de Panamá 2007-2020, que representa un gran avance para el sector.
Define una serie de objetivos y metas estratégicas que se basan en las potencialidades del país en función, por supuesto, de la demanda internacional y nacional de turismo.
Establece una planificación clara sobre las alternativas de inversión pública, según segmentos de mercado o áreas geográficas, que facilita coordinaciones entre el Estado y el sector privado y que se planifique y sincronice la ejecución de dichas inversiones para que revistan un impacto óptimo. El plan enfatiza la viabilidad institucional y política al incluir mecanismos para involucrar a los distintos actores en el proceso de ejecución.
Si bien el plan menciona la importancia de vincular la actividad turística con la reducción de la pobreza, consideramos que deja áreas para definir de forma más efectiva, por lo cual aportamos por esta vía algunos elementos de las estrategias y las políticas para lograr este objetivo.
Para reducir la pobreza por medio del turismo, podría brindarse una mayor atención al llamado turismo local en vez del turismo masivo, que más bien se centra o se orienta hacia la construcción de grandes cadena de los hoteles.
Resulta importante establecer una legislación especial para las pequeñas y medianas empresas para flexibilizar los horarios de trabajo, y hacer menos oneroso contratar trabajadores y que trabajen sobre tiempo. Mientras se avanza en la preparación de la mano de obra panameña, se requeriría flexibilizar la política de inmigración para la contratación de personal extranjero que podría laborar, cuando menos, de manera temporal.
Fomentar la certificación de guías que podrían ahora servir de manera directa a los turistas, lo cual facilitaría la autogestión, tanto de individuos como de las pequeñas y medianas empresas. Reforzar la descentralización, de modo que los propios municipios puedan coadyuvar en el proceso de inversión pública orientada hacia el turismo que incluiría, entre otros temas, señalización, nomenclatura de las calles, ampliación y equipamiento de las oficinas regionales que sirven para la promoción turística.
Otro componente importante es fomentar y mejorar los programas de capacitación que permitan aumentar la oferta laboral entre la población rural que podría potencialmente involucrarse en el sector turismo, a través de cursos de inglés, de mesero, de chef y de certificación como guías de turismo. Además, promover programas de financiamiento para pequeñas y medianas empresas involucradas en la cadena de suministros que proveen al sector ciertos insumos claves, como combustibles, alimentos, materiales de construcción, etc.
- Ninotshka Tam
- Analista
- Centro Nacional de Competitividad