La Unión Europea (UE) pedirá a los gobernantes de los ocho países más poderosos del mundo reunidos ayer en las montañas Rocallosas canadienses que lancen una señal de apoyo a Argentina y también a Brasil, mientras crece el temor a una crisis financiera regional en América Latina.
El jefe del Gobierno español, José María Aznar, que participa en la cumbre en representación de la UE, “quiere hacer una referencia expresa para llamar la atención del G8 sobre Argentina”, dijo una fuente oficial. “La UE quiere una referencia a Brasil”, añadió la fuente.
Una luz amarilla se encendió en las últimas semanas en la región, donde a la agonía argentina y uruguaya se sumó el nerviosismo de los mercados en Brasil por una eventual victoria de la izquierda en las presidenciales de octubre, así como hipótesis sobre las consecuencias de una moratoria de la deuda brasileña.
La semana pasada, Uruguay se vio obligado a dejar flotar libremente su moneda, el real brasileño sufrió una depreciación récord, el riesgo país de Brasil se disparó y una referencia a Argentina de un ministro mexicano sacudió a la bolsa de ese país.
El Gobierno estadounidense no ayudó a calmar las aguas. El secretario del Tesoro, Paul O’Neill, dijo el viernes que Estados Unidos no apoyaría un nuevo crédito a Brasil antes de las elecciones presidenciales de octubre, pero tras el terremoto en los mercados que provocaron sus palabras debió rectificarse en un comunicado.
Según la prensa brasileña, Bush no quiso atender ese día o los siguientes los llamados telefónicos del presidente Fernando Henrique Cardoso, que quería una explicación.
Washington, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y Brasilia insisten no obstante en que el país tiene capacidad para seguir pagando la deuda (55% del PIB), cuyos intereses significan anualmente el 9% del PIB. Brasil fue autorizado por el FMI a utilizar 10,000 millones de dólares de un crédito del Fondo aprobado en setiembre.
Además, ayer el FMI sostuvo que el organismo está listo para trabajar con cualquier nuevo gobierno que defienda políticas “sanas”.
Argentina, por su lado, se encuentra en una recesión de cuatro años y en el primer trimestre del 2002 su PIB cayó más de 16%. La mitad de la población está desempleada o subocupada y vive en la pobreza.
El FMI congeló los fondos a Argentina en diciembre pasado, y para reanudarlos exige que el país instrumente una serie de reformas fiscales y monetarias, y posea un “plan económico sustentable”.
“Si discuten la situación de Argentina y Brasil será al pasar, y no en profundidad. Se concentrarán en Medio Oriente y el escándalo de WorldCom, así como en la ayuda a Africa, porque Canadá impulsa el tema”, dijo el ayer a la AFP Sidney Weintraub, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) de Washington.
La agenda oficial de la cumbre de los ocho líderes más poderosos del planeta, reunidos hasta hoy, en las montañas Rocallosas canadienses, no hace referencia a la situación de Argentina o Brasil, aunque sí en general al reforzamiento del crecimiento de la economía mundial.
El G7 (G8 menos Rusia), cuyo interés en la región es, como mínimo, limitado, ha adoptado hasta ahora frente a Argentina la directiva del Tesoro estadounidense para enfrentar las crisis económicas y financieras en países emergentes: no, no y no a los rescates financieros, al menos a priori de una reforma profunda de su economía y la adopción de todos las recetas del libre mercado.
La reciente renuncia del presidente del Banco Central argentino, Mario Blejer, que trabajó en el FMI durante 20 años, aleja la posibilidad de un acuerdo entre Buenos Aires y el Fondo que evite la moratoria con los organismos multilaterales de crédito.
Pero el ministro de Economía argentino, Roberto Lavagna, se empeñará esta semana en Nueva York y Washington en revertir este rumbo y conseguir que el FMI y otros organismos apoyen una reprogramación de vencimientos de la deuda multilateral por unos 18,000 millones de dólares hasta finales de 2003.
Un empeoramiento de la situación en Brasil, además de arrastrar consigo a la región, marcaría para muchos el fracaso de las reformas de libre mercado en América Latina.
UE pide al G8 acordarse de A.Latina
El jefe del Gobierno español, José María Aznar, quiere hacer una referencia expresa para llamar la atención del G8 sobre Argentina