La posición de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos en defensa de los subsidios agrícolas, sobre todo por la crisis económica norteamericana antes y después de los atentados del 11 de setiembre, los enfrentará en la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de Doha al Grupo de Cairns de grandes exportadores agrícolas y a los países más pobres.
La UE, primer importador y segundo exportador mundial agrícola, se niega a negociar en el marco de la OMC la eliminación de las ayudas a la agricultura, que practica desde hace 40 años y suponen casi la mitad de su presupuesto, es decir, unos 45,000 millones de euros anuales.
En los próximos cinco años la UE no tiene intención de modificar este monto, pero sí de redistribuirlo hacia una ayuda al desarrollo rural sostenible en detrimento de las directas a la producción.
Por su parte, Estados Unidos, a pesar de que en 1996 se comprometió a disminuir esta línea del presupuesto, la ha ido aumentando, de los 6,000 millones de dólares en aquel año a 20,000 millones actuales.
Además, para el futuro hay dos propuestas sobre la mesa en el Congreso: una que pide 175,000 millones de dólares para lo próximos 10 años, es decir, 17,500 millones anuales, y otra para una reducción más drástica, como estaba previsto, de 75,000 millones para los próximos cinco años, es decir, 15,000 millones anuales.
La propuesta de un mayor recorte propone además que el reparto actual del 40% de las subvenciones al 8% de las granjas más ricas se reconduzca hacia los agricultores más pobres independientemente de lo que produzcan.
El comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler, explica claramente hasta dónde está dispuesta a llegar la UE en relación con otros socios en la OMC, especialmente Estados Unidos.
"Estamos dispuestos a reducir las ayudas internas que distorsionan el comercio y nuestras subvenciones a las exportaciones.Pero no estamos dispuestos a ir más allá solos.Nuestros socios tendrán que hacer lo mismo. También deben reducir sus ayudas que distorsionan el comercio y cortar sus formas de subsidiar las exportaciones".
La UE, que ha reducido sus ayudas a las exportaciones del 50% en los años 90 a menos del 10% actualmente en virtud de lo acordado en la anterior ronda comercial de Uruguay (1994), reprocha a Estados Unidos sus ayudas indirectas a la exportación, lo que pide que se regule más duramente en la OMC.
También critica que Washington no está cumpliendo su compromiso de reducir las ayudas en el marco de la OMC, aunque en la práctica la posición europea no se aleja mucho de la de su vecino transatlántico.
Aunque la UE ha pedido flexibilidad a todos los socios de la OMC para llegar a un acuerdo en Doha, lo cierto es que luchará, como Estados Unidos, contra un gran grupo de países para seguir apoyando la agricultura.