Los panameños son considerados como expertos en pasarla bien durante los cuatro días de carnaval. Desenfreno y rumba abierta es parte de la bienvenida y despedida de las fiestas del Rey Momo, además de las lujosas carrozas, hermosas reinas y presentación de artistas nacionales e internacionales. La hospitalidad y alegría en cada esquina es rutinario, sin embargo, la fiesta cada año que pasa está más lejos de convertirse en un producto turístico exportable.
La desorganización e improvisación se han convertido en elementos característicos de la actividad, pero a diferencia de otros años y como parte de una política que atraiga a más turistas, las instituciones y empresas privadas que intervienen en la organización del carnaval, se preparan este año ante los retos que conlleva la internacionalización del producto.
A diferencia del año pasado, en que el carnaval se organizó con 22 días de anticipación, este año por primera vez la Junta de Carnaval de Panamá, la Cámara de Comercio, el Instituto Panameño de Turismo y el Ministerio de Comercio e Industrias realizarán el próximo 1 de agosto de 2001 el Foro Internacional de Carnaval, donde se analizará el impacto turístico, económico y cultural de las fiestas carnestoléndicas.
El presidente de la Junta de Carnaval, Julio Crespo, indicó que el evento contará con expositores internacionales de Brasil, Puerto Rico, Barranquilla (Colombia), Miami y New Orleans, al ser sitios con tradición en este tipo de actividad.
Según Crespo, esto permitirá a los empresarios y al Gobierno, tomar nota de los puntos que han hecho despegar al Carnaval en estos países, lo que servirá como ejemplo, para aplicarlos y dar seguimiento y obtener resultados económicos sustanciales para el país. " El carnaval repercute favorablemente en la economía del país; no solo se traduce en fiestas, sino también como una actividad económica importante que permite promover el turismo nacional", dijo Crespo.
Se han programado presentaciones en la Cámara de Comercio. Como parte del programa se dictarán posteriormente conferencia magistrales en la Universidad de Panamá y en todas las universidades privadas que operan en el país. En tanto, el presidente de la Cámara de Turismo de Panamá, Miguel Costes, indicó que es difícil evaluar el impacto económico en términos generales, sin embargo, en la oferta hotelera registraron 5 millones de balboas.
Cortes precisó que la proyección, luego de captar todas los métodos que aplican otros países, es mejorar los ingresos de los carnavales anteriores, y proyectar la actividad hacia el exterior. El empresario precisó que hasta el momento la promoción de los carnavales se ha hecho de manera aislada entre cada agente que opera en la industria turística, en vez de organizarse a través de una política colectiva que sume a todos los sectores de la sociedad.
En tanto, Crespo manifestó que no se tienen estadísticas exactas de lo que genera en dinero el carnaval, por lo que se trabaja para elaborar un informe, que se presentará en el foro, con las cifras de gasto durante los últimos cinco años y las perspectivas de crecimiento.
De acuerdo con las estadísticas del Instituto Panameño de Turismo, en 1999 la ciudad capital acogió a unos 3 mil 328 visitantes que gastaron unos 6 millones 500 mil dólares, en tanto el año 2000 la cifra de visitantes fue por el orden de los 6 mil visitantes.
El carnaval constituye todo un engranaje de publicidad, mercadeo, promoción nacional e internacional, patrocinio de empresas, distribución y venta de productos de consumo, arreglo de carrozas y atención a los turistas.