La victoria reciente del Real Madrid sobre el Barcelona, en el último clásico jugado en el estadio Santiago Bernabéu de la capital española, representó algo más que la revancha de un equipo que, en el anterior encuentro, había caído por goleada 3-0.
El triunfo constituyó no sólo un mensaje claro del "Angel" Raúl al seleccionador Luis Aragonés, sino también el despertar de un elenco que a pesar de haberse reforzado esta temporada con más "estrellas" del fútbol mundial, como lo son el defensa Fabio Cannavaro y el goleador holandés Ruud Van Nistelrroy, aún no había convencido en su juego.
Los madridistas habían iniciado la temporada de forma un tanto irregular (tres victorias, dos empates y una derrota), y aunque todavía es muy apresurado para dar algún pronóstico sobre lo que pasará en esta edición, no cabe duda de que esta victoria frente al campeón y líder actual, le imprimirá un gran ánimo al onceno que dirige el italiano Fabio Capello.
Pero no sólo eso, porque tras jugarse la séptima fecha, la pugna por los primeros lugares se ha vuelto más intensa, con un cuadro "azulgrana" que si bien continua al frente de la tabla, sigue acechado por un Valencia que suma la misma cantidad (16) de puntos con un gol menos, y con una rayita menos el Sevilla y después el Real Madrid, equipo que no deja de ser fuerte candidato al título.
Ante todo esto, creo que es hora de que el "rebelde" técnico Frank Rijkaard recapacite en su accionar y de una vez por todas deje de lado su evidente mala voluntad hacia un jugador tan habilidoso como lo es el argentino Javier Pedro Saviola, a quien a mi juicio, por capricho, sigue manteniendo en la banca.