El incremento acelerado de los precios de los alimentos se ha convertido en el principal problema de la población mundial.
En el caso de Panamá, los precios de los alimentos aumentaron 12% en el 2007 y 17% durante los primeros tres meses del este año, según el Índice de Precio del Consumidor.
Los datos del Ministerio de Economía y Finanzas sobre la canasta básica de alimentos también confirman este fenómeno.
En diciembre de 2004 la canasta para una familia de 4 personas costaba 208 dólares y en marzo de 2008 unos 260 dólares, lo que representó un aumento durante este periodo de 52 dólares, o sea, un 25%.
Uno de los factores que incide sobre el incremento de los precios de los alimentos son los intermediarios que comercializan los productos agropecuarios.
Hay por supuesto otras causas que impactan sobre los precios, muchas de ellas muy conocidas, como el caso del continuo aumento del precio del petróleo y otros insumos, y el incremento de la demanda mundial de todo tipo de bienes e insumos, liderado por China continental, India y los países ex-socialistas.
Una de las iniciativas que puede contribuir a reducir el precio de los alimentos es la construcción de modernos y eficientes mercados de abasto agrícolas en los puntos más poblados del país.
De esta manera se reducirían varios intermediarios de la cadena de comercialización, sobre todo a supermercados y tiendas de chinitos, donde precisamente mayormente se encarecen los precios de los alimentos y otros bienes necesarios para las familias.
La idea es que los consumidores puedan acceder a los productos agropecuarios sin tantos intermediarios y a precios más baratos.
Un caso exitoso conocido por muchos es el Mercado del Marisco, ubicado de la ciudad capital.
En este lugar los panameños y extranjeros, sin importar la clase social y los niveles de ingresos, compran todo tipo de mariscos frescos y de la mejor calidad a precios atractivos y accesibles.
Surge entonces la pregunta de ¿Cómo hacer que esta iniciativa sea una realidad y además que sea sostenible en el largo plazo?
Considero que debe ser una iniciativa impulsada en conjunto por el Gobierno y el sector privado.
El Gobierno debería hacer la inversión inicial en infraestructura y luego el sector privado debería garantizar la sostenibilidad financiera de los mercados de abastos agrícolas que se construyan en toda la República.
Una de las alternativas para que las autoridades aceleren la construcción de los mercados de abastos agropecuarios sería a través del mecanismo de llave en mano.
Mediante este instrumento la empresa privada que gane la licitación del mercado o de los mercados le correspondería poner el dinero necesario para la construcción de los mismos.
En este caso el Gobierno otorgaría el proyecto a la empresa que menor precio de construcción ofrezca.
Luego, una vez la empresas culmine la construcción del mercado de abasto, el Gobierno tendría que pagar a la empresa lo convenido en la licitación pública.
El mecanismo de llave en mano involucra el costo de la construcción del mercado de abasto, el costo de financiamiento y las utilidades esperadas del inversionista privado.
Por supuesto, el sector privado tiene un papel importante para el logro de esta iniciativa.
En la actualidad hay muchos comerciantes de productos agropecuarios que comercializan sus productos por toda la República de manera informal y en algunos casos en malas condiciones.
Por lo tanto, ellos serían uno de los principales usuarios de los mercados que se construirían.
Además, muchos productores podrían comercializar directamente sin necesidad de intermediarios sus productos en los nuevos mercados agrícolas que se construyan.
De allí que le correspondería al sector privado organizarse de manera de que se puedan cubrir los costos de operaciones de los mercados de abastos agrícolas.
Los ingresos necesarios podrían derivarse de los alquileres de los puestos de ventas y almacenamientos de productos agropecuarios, y del alquiler a otros tipos de negocios y servicios que son útiles tanto para los comerciantes de productos agrícolas como para los clientes que van a comprar en los mercados agrícolas.
Los demás es cuestión de una eficiente y creativa administración.
Esta iniciativa se ha desarrollado con éxito en muchos países y ha contribuido notablemente a reducir los precios y mejorar los niveles de nutrición de la población.
La propuesta no atenta contra los supermercados ni las tiendas de los chinitos, ya que estos venden una gama diversa de bienes, y en algunos casos también servicios.
Además, muchos consumidores con mejor poder adquisitivo continuarán comprando en estos comercios los productos agrícolas.
El caso exitoso del mercado del marisco de la ciudad de Panamá y sus buenos resultados en calidad y precio deben servir para impulsar la construcción de mercados de abastos agrícolas en los puntos más poblados del país.