Economía

Un millonario comercio de especies exóticas en el país

El tráfico de recursos naturales silvestres como animales y plantas genera a nivel mundial entre 20 a 30 mil millones de dólares al año. En Panamá este negocio de importar y exportar productos del reino vegetal y animales vivos mueve más de 860 millones de dólares al año.


Doralis Montenegro (doralis.montenegro@epasa.com) / PANAMA AMERICA
INFOGRAFIA


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Precios

2,000
  • dólares es el precio de un ave como las guacamayas, vendida a nivel nacional.
55
  • dólares es el costo de un canario en las tiendas que lo venden de forma legal.

Los múltiples convenios y las leyes que buscan proteger animales y plantas -sobre todo las amenazadas o en peligro de extinción- no han logrado bajar la demanda comercial de algunos productos que se elaboran con pieles y cueros o que se usan con fines decorativos.

En Panamá, el negocio mueve más de 860 millones de dólares al año en productos y animales vivos importados y exportados. A nivel mundial, la cifra ronda los 20 mil millones de dólares al año.

Y es que, a la vista de muchos, pagar un alto precio por uno de estos productos es exagerado, pero para quienes los consumen, contar con accesorios de pieles exóticas, más que lujo, es elegancia.

Es común ver en las vidrieras de reconocidas tiendas del país bolsos y zapatos fabricados con piel de cordero y adornados con piel de pitón a precios que alcanzan los 5,000 dólares. Incluso, también se exhiben correas y bolsos de piel de lagarto que superan los 5,300 dólares.

La mayoría de estos productos son traídos de países como Italia, España, Francia, China, Alemania y Estados Unidos.

Según cifras de la Contraloría General de la República, Panamá importa cerca de 65 millones de dólares en pieles, cueros y manufacturas (bolsos, correas y zapatos, entre otros) y exportó en 2012 unos 17 millones de dólares, principalmente, en cuero de cocodrilo y de vaca, y hace cinco años la cifra apenas superaba los 6 millones de dólares. China, Alemania y Estados Unidos figuran como los países con mayor demanda de las exportaciones de este tipo.

Sin embargo, el negocio no solo se mueve en torno a las pieles y cueros exóticos. El comercio de animales vivos y plantas también genera millones. Los informes de la Contraloría dan cuenta de que se han importado unos $458 millones y exportado $320 millones.

Hay quienes compran por 2,000 dólares una guacamaya y otros que dan hasta 600 dólares por un loro cara amarilla. La mayoría de estas especies son importadas de Estados Unidos, Brasil y Australia, aunque también hay empresas locales que se dedican a la cría reglamentada para el comercio.

El comercio legal de estas especies se efectúa en 178 países, incluido Panamá, y se acogen a las normas establecidas por la Convención sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas (Cites), que fija los parámetros adecuados para que este negocio no afecte unas 34 mil especies.

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Juan Carlos Vásquez, de la Secretaría General de la Convención de Cites, explica que con el convenio no se busca prohibir el comercio, sino que se entienda que este debe ser bien manejado, ya que estudios especializados han catalogado el tráfico de vida silvestre como el cuarto delito más grave que se comete a nivel mundial, después de las drogas, el tráfico de personas y el tráfico de armas.

Comercio legal

Las personas o empresas que ejercen el comercio legal de fauna y flora deben tramitar los permisos correspondientes a través de la autoridad competente en cada país.

Vásquez explicó que los permisos son licencias ambientales con las cuales se realizan los trámites aduaneros. Incluso hay países que ya están adoptando códigos para cada especie para llevar un mejor control.

En Panamá, la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam) se encarga de llevar esos controles y efectuar el trámite ante Cites.

Hasta abril de este año se habían tramitado 41 permisos para la comercialización de animales y plantas.

La mayoría de estos permisos son solicitados por empresas que se dedican a criar o cultivar en cautiverio esas especies, como es el caso de las fincas que crían lagartos cuyo cuero es exportado a Estados Unidos, China y Alemania.

Christina Kisch, gerente del Programa de Cooperación Ambiental Regional del Departamento del Interior de los Estados Unidos, manifestó que en Panamá, por ser un país de tránsito, hay mucha facilidad para el intercambio comercial de las especies de fauna y flora.

Yoel Martín, vicepresidente de la división de Almacenes de Grupo Melo, empresa que tiene entre sus líneas de negocios la venta de animales exóticos, explicó que la comercialización de especies protegidas en Panamá está bien regulada a nivel de tiendas al detal y distribución al por mayor.

El problema, según Martín, es el comercio informal, es decir, las personas que venden sin ningún tipo de permisos.

Explicó que el precio de venta de una especie protegida de forma ilegal puede ser hasta 10 veces más económico que si se compra en un criadero certificado, lo cual pone a los comercios formales en desventaja y coloca en peligro el equilibrio ambiental.

A nivel nacional, especies como anfibios, plantas ornamentales y reptiles son las más demandas tanto para la importación como para la exportación .

(ver infografía)

Israel Tejada, del departamento de Vida Silvestre de la Anam, señaló que, bien controlado, este negocio genera aportes económicos al país. Estima que al año se tramitan entre 100 y 150 permisos, por un valor entre 35 y 50 dólares cada uno, que significan ingresos al Estado de unos 50 mil dólares, lo que sumado a los empleos que se generan, el aporte alcanzaría unos 100 mil dólares al año.

 

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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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