Poco se conocía en Panamá del pleito que había entre el Consorcio Andino (CASA) y la empresa de Transmisión Eléctrica (ETESA), luego que esta última decidiera a finales de 2004, rescindir el contrato firmado por encontrar anomalías técnicas en los avances del proyecto de la línea de transmisión Guasquitas - Panamá.
CASA se ganó esta licitación aunque se conoció que en medio de su participación una de las empresas que conforman el consorcio estaba en concordato, es decir, en proceso de quiebra.
Demandas, supuesto conflicto de interés, llamados a arbitrajes, una solicitud de renuncia a un alto ejecutivo, rodean esta historia que aunque no se acerca a su final se perfila que será una dura tarea para el Estado.
Luego de ganarse la licitación para realizar las obras de ingeniería, el Consorcio Andino, formado por las empresas OTEPI CONSULTORES S.A., de Venezuela, SCHRADER CAMARGO INGENIEROS ASOCIADOS S.A., de Colombia, y COSAPI S.A. de Perú, inició en marzo de 2002 la construcción de la línea.
El proyecto debía estar terminado en su totalidad en septiembre de este año. Pero una serie de eventos que involucraba el refrendo del contrato por parte de Contraloría General de la República, obligó su retraso.
Paralelo a esto todos esperaban el resultado del informe que brindaría el Consorcio Consultoría Colombiana S.A.
Gómez Cajiao y Asociados S.A. (ConCol). Este consorcio se ganó también una licitación, por tres millones de dólares pagados por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) , para realizar oficialmente la supervisión, e inspección de la.
Para sorpresa del nuevo gobierno los resultados arrojaron que este proyecto presentaba serias anomalías técnicas.
En la primera línea ya construida se realizaron pruebas con la fibra óptica y la señal era rechazada.
Además se encontraron a lo largo del proyecto 275 torres que tenían deficiencias en su galvanizado.
Según Juan Urriola gerente General de ETESA, advirtieron al Consorcio Andino que debía realizar las reparaciones, que por medio de un avalúo se estimaba en 11 millones de dólares.
Pero al no atender a las exigencias, la junta directiva de ETESA decidió rescindir el contrato con CASA.
Urriola explicó que esta decisión muy bien pudo tomarla la junta directiva pasada, y el anterior gerente de ETESA, José Ignacio Quirós.
Resulta que el ex contralor de la República Alvin Weeden en nota enviada el 21 de mayo de 2004, recomendó a la junta directiva de la empresa de transmisión, rescindir el contrato por daños en la línea de transmisión.
Al parecer esta recomendación no fue atendida, y la nota en mención fue encontrada por la nueva administración en los expedientes del caso.
El 28 de diciembre del año pasado, el Consorcio Andino presentó la demanda ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), solicitando que se declarara nula la nota de ETESA que terminaba el acuerdo. Ante esto, la CSJ respondió con una resolución del 8 de marzo de 2005 la cual suspendió los efectos de la nota.
El Bufete de abogados de CASA, Rosas&Rosas solicitó que no se ejecutara el proyecto hasta terminado el proceso de la demanda.
El hecho de que el procedimiento lo esté manejando la Sala Tercera de Justicia llenó de confusión a los directivos de ETESA. Esto debido a que se trata de un pleito entre dos Sociedades Anónimas, un tema que debe ser manejado en ámbitos civiles y no administrativos. Que son los casos que debe manejar precisamente la sala mencionada. Han pasado 8 meses desde que todo el pleito inició y aunque en su momento la Internacional de Seguros en su condición de Contratista sustituto continuó con los trabajos, presentó una nota donde anunció la suspensión de la actividad debido al proceso que existe en la CSJ.
Parece una historia de nunca acabar, al final se perjudica una obra necesaria para generar ingresos que podrían ser utilizados para salvar por ejemplo, a la Caja de Seguro Social.
Según Urriola, hay pruebas de que el Consorcio ha declarado no s tener i intenciones de terminar el proyecto. Urriola afirmó que el BID está al tanto de todo lo ocurrido.
(primera entrega)