Economía

Una fiebre contagiante


A pesar de que la selección de Panamá nunca ha estado cerca de llegar a un mundial de fútbol, los panameños disfrutamos tanto de éste evento que, me atrevería asegurar que después de los carnavales, el torneo es el que más interés acapara, pues es algo que se mete en la sangre, y te cambia la identidad cada cuatro años.
Para esta época el panameño suele pedir vacaciones y si no las puede tomar, busca la forma de estar cerca de un televisor para ver su partido favorito. En Panamá las selecciones favoritas son: Brasil y luego Argentina, los demás se reparten entre Alemania y más ahora que hay una parte de nosotros con Kevin Kuranyi, otro equipo que gusta es Italia, Inglaterra, Holanda, entre otros.
Nos reunimos con los amigos para hablar de fútbol, pero como me decía César, un compañero de trabajo, “me gusta reunirme con gente que sepa de fútbol, es para debatir y analizar los equipos, la mejor defensa, quién pensamos que será el goleador del mundial y cosas por el estilo”.
Los buhoneros y los vendedores del semáforo son los más beneficiados con esta fiebre mundialista, pues en las calles buscan ganarse un sustento a través de banderas y souvenirs de los diversos equipos, y se observan carros hasta con tres banderas de algún indeciso que no sabe que país escoger como su preferido. En los partidos clásicos hacemos planes con los amigos para reunirnos en casas, hacer una barbacoa, tomar unas cervecitas o nos ponemos de acuerdo para encontrarnos en cualquier restaurante o establecimiento que ofrezca las comodidades para ver los partidos.
Tomamos nacionalidades diferentes y vivimos con pasión la fiesta más importante del fútbol, compramos camisetas y nos transformamos en ciudadanos del mundo en cada partido, así es la vida del panameño, así vivimos a nuestra manera la cita más importante del balompie...
Hoy Alemania 2006.


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230545
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América