El precio de las gasolina se encuentra, según el mercado de futuros, en su nivel más alto desde hace casi dos años, lo que amenaza con agravar más la economía de los automovilistas a partir de la primavera, cuando aumenta la demanda.
Los cálculos del Departamento de Energía (DOE) confirman la tendencia alcista, ya que prevé que el galón de gasolina (3.7 litros) alcance un precio medio de 1.76 dólares en abril, lo que superaría el récord de 1.71 dólares que registró en mayo del 2001.
"Con el comienzo de la temporada automovilista el próximo mes, los precios de venta en gasolineras se espera que continúen al alza", según el último informe mensual de la Agencia de Información sobre la Energía (EIA), división estadística del DOE.
La agencia gubernamental prevé que el precio medio de venta en el país se mantenga alrededor de 1.70 dólares hasta septiembre, aunque en California ya se han alcanzado los 2 dólares de media.
Los contratos de gasolina (al por mayor) en el mercado de futuros para entrega en abril registraron un aumento del 5.1 por ciento en la sesión regular del viernes en Nueva York y se colocaron en 1.15 dólares por galón (3.7 litros), un nivel que no lograba desde hace casi dos años.
Aquellos contratos que tienen prevista su entrega en mayo y junio finalizaron la jornada también con incremento superiores al 3 por ciento sobre la sesión anterior, a 1.14 dólares y 1.10 dólares respectivamente.
Los analistas relacionan la tendencia alcista de la gasolina con el elevado precio del crudo, la materia prima para la producción de éste y otros combustibles utilizados en el transporte, que se mantiene desde principios de año sobre los 30 dólares por barril.
También la vinculan al progresivo descenso de las reservas almacenadas en los depósitos estadounidenses, mientras se prevé que la demanda siga al alza.
Las últimas estimaciones de la EIA situaron las existencias de gasolina en 206.1 millones de barriles en la semana que finalizó el 28 de febrero, la última contabilizada, después de una disminución de 2 millones respecto de la precedente.
El ministro brasileño de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, alertó de que un conflicto en el Pérsico podría disparar el barril de petróleo a 50 dólares.
En una comparecencia ante el Senado, Amorim indicó que "por más corta que sea una guerra en Irak, será enorme el impacto para todos los países que dependen de los capitales extranjeros".
Por su parte, el profesor de Ciencias Económicas de la Universidad Internacional de Florida, Manuel Carvajal, explicó a EFE que un enfrentamiento con Irak impactaría a la ayuda exterior estadounidense, lo que reduciría los recursos financieros para la región.
"Latinoamérica se ha quedado totalmente rezagada en el ámbito de prioridades de la presente administración de George W. Bush y eso es sumamente serio, porque nos estamos ocupando de costas lejanas, mientras que en nuestro propio patio se están creando todo tipo de situaciones problemáticas", dijo el economista.
Carvajal precisó que entre los asuntos serios que se están descuidando está el caso de Venezuela, "un país prácticamente dividido a la mitad y en el que no hay, en lo absoluto, campo para un compromiso".
Agregó que en Colombia, la guerrilla controla una parte sustancial del país, Argentina está en bancarrota, Brasil padece problemas estructurales "sumamente serios y en Perú se está barajando la posibilidad de que resurja, con fuerza, una guerrilla tipo Sendero Luminoso, es decir, agresiva".
Por todo ello, una nueva guerra en el golfo Pérsico aumentará la sensación de desamparo en las Américas y agravará la situación de crisis política y económica.