Los ministros de Finanzas de la UE (Ecofin) dejaron ayer claro que no son partidarios de "innovaciones" para hacer frente a la crisis económica y acordaron combatirla con los instrumentos que utilizan desde hace años, principalmente el rigor presupuestario y las reformas estructurales.
Conscientes de que el origen del problema está en los mercados financieros, insistieron en la importancia de que recuperen un "funcionamiento normalizado". Con ese objetivo, explicó la ministra francesa, Christine Lagarde, siguen apostando por aumentar la transparencia y por garantizar que todos los actores del sector financiero asumen sus responsabilidades. A este respecto, Lagarde mostró su satisfacción porque la mayoría de las grandes entidades financieras de la UE ya han informado, como les solicitaban los mandatarios desde hace meses, sobre las pérdidas derivadas de las turbulencias financieras y su grado de exposición a activos con problemas. La única decisión concreta que salió de la reunión informal del Ecofin celebrada ayer y hoy en la localidad francesa de Niza para diseñar una respuesta común a la crisis fue solicitar al Banco Europeo de Inversiones (BEI) que refuerce el apoyo financiero a las pequeñas y medianas empresas. En un contexto de falta de liquidez y endurecimiento de las condiciones de financiación, los Veintisiete quieren garantizar que las pymes europeas cuentan con recursos para mantenerse. En concreto, el BEI deberá aumentar hasta 15.000 millones de euros su financiación.