Uruguay iniciará esta semana la difícil tarea de tentar a los tenedores de bonos del país para que entreguen títulos que vencen en los próximos cinco años a cambio de otros de mayor plazo, y así evitar un incumplimiento que arruinaría su sistema financiero.
La calificadora de riesgo crediticio Fitch prendió las primeras luces de alarma al reducir la nota de la deuda de largo plazo en moneda extranjera y local del país diciendo que el plan de canje anunciado por el gobierno podría significar un incumplimiento que perjudicaría a los inversores.
El presidente del Banco Central de Uruguay, Julio de Brun, partirá en la noche del miércoles hacia Estados Unidos e Italia para iniciar las consultas con los tenedores de deuda.
El funcionario anunció el martes que iniciará una etapa de consulta con los acreedores del país, cuya deuda total suma 11.400 millones de dólares ó el 90 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB), para evaluar las posibilidades de lanzar un canje de bonos que alivie la carga financiera en el corto plazo. De Brun dijo a una radio que "a lo que apunta (la operación) es a despejar las necesidades financieras de aquí a los proximos cinco años".
Uruguay ya pidió autorización para emitir hasta 3,000 millones de dólares en nuevos títulos, que serían los que se entregarían a los acreedores que acepten el canje, pero De Brun dijo el martes que de ser necesario esa cifra podría ampliarse. El gobierno busca retirar del mercado los bonos emitidos en moneda extranjera en el mercado local e internacional con plazo original superior a los 12 meses.