Basta llegar a este lugar para descubrir que la artesanía ocupa un sitial importante en las faenas diarias del hombre arenero, ya que los puestos de venta, las exposiciones y los portales del pueblo están decorados con arte precolombino y los diseños tradicionales e innovadores.
Aproximadamente un 40% de la población del distrito de La Arena se dedica de alguna manera a la comercialización de artesanías en sus diversas formas, debido a que los comienzos de la actividad se da en los talleres donde se producen las piezas y los negocios a otra escala de los revendedores y casas distribuidoras que han dado fuerza a la artesanía de La Arena. El arte en las manos de estos alfareros surge con la herencia de tres reconocidas familias de La Arena: los Calderón, Batista y Rodríguez, quienes durante casi dos centenares de años descubrieron en las piezas de barro una manera de subsistencia y hoy día sus nuevas generaciones son las que administran y trabajan en los talleres familiares.
José de los Reyes Calderón, uno de los herederos de este oficio, relató que sus abuelos le dijeron que las primeras vasijas de barro que se hicieron en La Arena fueron las ollas, la tinaja, el cántaro y la cazuela utilizados para los oficios dentro del hogar.
Dijo que los areneros descubrieron que con el barro podían hacer con sus propias manos y con un poco de fuego, las piezas que requerían para cocinar sus alimentos ya que su condición humilde les impedía conseguirlos de otra forma, y fue así como años más tarde comenzaron a hacer estas piezas para la venta, aprovechado la ubicación del pueblo. Cada una de las piezas son elaboradas en los talleres habilitados en las mismas viviendas de las familias dedicadas a la actividad desde hace muchos años.
En el proceso para la elaboración intervienen desde los abuelos, hasta los más pequeños, ya que toda la familia está involucrada en la artesanía.
Curiosamente muchas de las nuevas generaciones estudian en la universidad las carreras de su predilección, pero mantienen la tradición trabajando en los talleres ya sea amasando el barro, haciendo las piezas en el torno o a mano, horneando o realizando los diseños de acuerdo al estilo de cada pieza.
José Calderón comentó que tiene 20 años en esta actividad, y que aunque conservan las tradiciones en las piezas del patio como la tinaja, los potes, las cazuelas y los cántaros, han incursionado en otro tipo de arte más moderno y actualmente atienden hasta los pedidos de los clientes que llevan los diseños de otros países que ellos adaptan a la cultura panameña.
En los talleres estas piezas son mucho más económicas que en las casas distribuidoras ubicadas en el mismo pueblo o en otros puntos de Azuero, así como en la ciudad capital y en la provincia de Chiriquí.
De acuerdo con Ramón "Monchi" Batista, otro de los herederos de este arte, hay piezas que van desde 0.50 centésimos hasta 5.00 dólares en los talleres, para facilitar ganancias a los revendedores; sin embargo, están confrontando problemas por la falta de apoyo ante lo que podría ser un verdadero crecimiento de este sector informal de la economía.
Batista dijo que durante muchos años, ésta ha sido la entrada económica para sus hogares, pero en los últimos años se ha registrado una lamentable baja de casi el 40% dentro de la actividad que ellos atribuyen a la falta de apoyo de los gobiernos que no les facilitan espacios para la comercialización.
Dijo que las ventas han bajado considerablemente a pesar que este tipo de trabajo es de muy buena calidad y los turistas lo reconocen.
Expresó que falta mayor valoración de los Gobiernos por esta labor, ya que han pedido muchas veces que a través del Instituto Panameño de Turismo (IPAT) se les den espacios en la capital que promuevan la artesanía de La Arena pero no han tenido respuesta.
Nino Batista, quien tiene más de 30 años de experiencia en la práctica de piezas de barro, comentó que ellos necesitan una entrada comercial que les permita dar realce a la actividad para que recobre el nivel económico que se espera.
Reiteró que tienen que decir que tristemente los Gobiernos no les ayudan porque esta es una actividad donde no hay millones y no lo ven como algo rentable.
Sostuvo que con un poco de buena voluntad serían muchos los dividendos que este tipo de artesanía pudieran dar, si se implementaran nuevos métodos de comercialización.
Es así como mientras moldeaban las figuras con la fuerza y la inspiración de sus manos, estos alfareros dotados por Dios con el arte especial de dar forma a las piezas y diseños más auténticos de la región azuerence, sólo piden ser mirados por los que tienen el poder económico.