La venganza es dulce sabes... muy dulce. Un Santiago Bernabéu lleno hasta la bandera fue el escenario del súper clásico, al cual el Real Madrid llegó con sed de revancha después de la humillante derrota por 3-0 del pasado campeonato, y la consiguió al ganar por marcador de 2-0.
Los "merengues" salieron como un rayo en busca de la victoria, y cuando sólo se habían cumplido tres minutos, el capitán Raúl puso al Bernabéu de pie para festejar el primer tanto madridista, conseguido con un remate de cabeza, tras el pase del zaguero Sergio Ramos.
El Barca se reorganizó después del primer gol local, pero los avances de la delantera azulgrana no resultaban efectivos para las intenciones del equipo.
El arranque de la segunda mitad fue similar a la primera, y a los 51 el brasileño Robinho envió un centro para que el holandés Van Nistelrooy empujara el balón al fondo para el segundo.
Después del tanto merengue, el técnico holandés del Barca, Frank Rijkaard, echó mano del delantero argentino Javier Saviola en sustitución de Eidur Gudjohnsen, quien no logró entenderse con Lionel Messi.
El argentino Messi dio muestras de su gran juego a lo largo del choque, distribuyendo balones, internándose en el área y tirando al arco.
En el Bernabéu, se jugaron tres puntos. Y algo más. El Madrid demostró que es firme candidato al título. En la recta final, Reyes tuvo sus minutos. Iker Casillas dejó su sello, con una mano excelente que sacó a Ronaldinho en un golpe franco. Al grito de Raúl, Raúl, Raúl, el Madrid se despidió del Bernabéu.