PANAMÁ AÚN no recibe ni un centavo por la venta de carbono, pues solo existe una empresa y una entidad estatal que oficialmente están registradas para recibir este beneficio.
Las empresas Unión Fenosa y el Municipio de Panamá aparecen en el registro de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) listas para empezar a reducir carbono, y así hacerse de los beneficios económicos que esto conlleva. (ver gráfica)
La reducción de carbono está contenida en el Protocolo de Kyoto, tratado por medio del cual 33 países industrializados se obligaron a reducir sus emisiones de gases invernadero en al menos 5, 2% para 2012, respecto de las cifras de 1990.
El Protocolo está contenido dentro del marco de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, suscrita en 1992. Panamá ratificó el Protocolo en 1995.
El mundo en desarrollo ha comercializado 1.000 millones de toneladas de unidades de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y se espera que antes del 2012 aporte al mercado otras 1.000 millones de toneladas.
El séptimo estudio anual del Banco Mundial (BM) sobre el mercado de emisiones de carbono revela que el mercado mundial de emisiones de carbono se triplicó en el último año, pasando de $10.000 millones en 2005 a $30.000 millones en 2006.
Según la entidad, las principales transacciones del mercado fueron la venta y reventa de derechos de emisión de la UE, por un monto de $25.000 millones.
El mercado de transacciones basadas en proyectos en países en desarrollo y en naciones con economías en transición alcanzó rápidamente los $5.000 millones en 2006, es decir, más del doble que el año anterior.
"Estas cifras muestran que el mundo en desarrollo entrega un aporte significativo a la mitigación de los efectos del cambio climático. Los 1.000 millones de toneladas adicionales que aportarán los países en desarrollo representan la mitad de las toneladas que necesitan reducir en conjunto Japón y la Unión Europea", indicó Karan Capoor, especialista financiero del BM.
ANAM ha sancionado tiendas de mascotas que no tienen los permisos de algunos animales.
Según Mitchell, el tráfico ilícito de especies es el tercer comercio internacional más grande y más lucrativo.
Venta de carbono no despega
Emisiones se triplicaron en el último año, alcanzando los $30.000 millones.