La caída en un 94% en la venta de los textiles bolivianos al mercado de Venezuela es una de las razones principales que provocará el despido de más de dos centenares de trabajadores, según fuentes sindicales y empresariales.
El gerente del privado Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE), Gary Rodríguez, dijo que es una consecuencia de los problemas burocráticos venezolanos para importar prendas bolivianas.
Los despidos se producirán en la fábrica Ametex, la más grande del país, que retirará a 200 de 2700 trabajadores, mientras que otra fábrica despedirá a 30 de sus 150 empleados, detallan los diarios bolivianos.
En los primeros cinco meses del año, el valor de las ventas totales de Bolivia a Venezuela cayó en un 60% y el de textiles en 94% respecto al mismo periodo de 2010, según cifras oficiales.
En ese periodo, la venta de textiles sumó 1.1 millones de dólares, frente a 18.5 millones del mismo lapso de tiempo de 2010.
Dijo que además de la caída de las ventas a Venezuela, el problema se agrava porque Brasil y Argentina tampoco cumplieron con sus compromisos de hacer compras anuales de textiles por 21 y 9 millones de dólares, respectivamente.
“No fue suficiente el compromiso de los mandatarios de estos tres países que ilusionaron no solo a nuestro presidente, sino a muchas compañías, trabajadores y la consecuencia es que hoy día no estamos vendiendo, las fábricas están paradas y la gente es despedida”, agregó Rodríguez.
Dirigentes de los sindicatos de las fábricas afectadas dijeron que la reducción de las plantillas se debe a la falta de los mercados y pidieron al presidente Evo Morales que haga gestiones para que Venezuela reanude sus compras.
El gerente de Recursos Humanos de Ametex, Jorge Inofuentes, declaró que la fábrica está en condiciones de producir mensualmente medio millón de prendas de vestir, pero solo está confeccionando la mitad por falta de mercado.
El presidente Morales ha dicho varias veces que el Gobierno de Venezuela, que es uno de sus principales aliados políticos, abrió su mercado para paliar el impacto de la exclusión de Bolivia en 2008 del programa arancelario ATPDEA de Estados Unidos, que entonces argumentó que La Paz no ayuda a la lucha antidroga.
Según Rodríguez, el valor de la exportación de textiles hecha en años anteriores a Venezuela no fue mayor al de las ventas a EE.UU.
Al estar marginadas del ATPDEA, las empresas bolivianas no logran competir con las de Ecuador, Colombia y Perú, que exportan al mercado estadounidense.