PARA nadie es secreto que en la cadena de comercialización los peores afectados son los consumidores, que son víctimas de la especulación de precios.
En cuanto a los productos importados, la diferencia entre el precio de entrada al país y el precio de venta en los establecimientos comerciales, representa o muchas veces supera el doble del producto importado. (Ver cuadro)
Pedro Acosta, presidente de la Unión Nacional de Consumidores y Usuarios de la República de Panamá (UNCUREPA), señaló que no se puede negar que gran parte de los productos importados pertenecen a la canasta básica y son necesarios, sin embargo, en este negocio "hay un bingo de ganancias".
Agregó que con la entrada de Panamá a la Organización Mundial del Comercio en 1997, se anunció una apertura y baja en los precios que nunca se hizo realidad.
Para Acosta, en los productos de la canasta básica hay mucha especulación de precios debido principalmente a los intermediarios ya que la cadena de alimentación está distorsionada.
Denunció además la existencia de prácticas monopolísticas en la comercialización.
Estas distorsiones deben ser frenadas por las autoridades correspondientes, ya que los consumidores no pueden hacer nada ante esta situación.
Acosta recomendó la búsqueda de aquellos establecimientos que ofrezcan mejores y precios y calidad en el producto.
De igual forma destacó que se deben preferir los productos nacionales para asegurar el mercado de producción local.
De igual forma, en cuanto a los productos que se importan con preferencias arancelarias, se hace necesario que la información referente a los precios sea pública de tal manera que haya una transparencia en la cadena agroalimentaria, beneficiando al consumidor nacional.
Esto a raíz de que los beneficios arancelarios no son trasladados a los consumidores y se quedan en los intermediarios y comerciantes.
En cuanto al aumento de la canasta básica, los comerciantes se defienden a atribuirlo a la manipulación de los permisos de importación emitidos por la Dirección Ejecutiva de Cuarentena Agropecuaria.
Aunque la entidad ha publicado estadísticas que demuestran que se importa mucho menos de lo que se autoriza, los importadores piden el nombre de las empresas para confirmar la veracidad de esta información.
Lo cierto es que Panamá es un país chico con muy pocos agentes económicos que no permite un amplio margen de competencia que beneficie a los consumidores.
Las estadísticas reflejan que se autorizó la entrada de 4, 535 toneladas métricas de tuna y sólo se importaron hasta el 31 de julio de este año 737 toneladas, lo que impacta directamente al consumidor, víctima de un supuesto desabastecimiento de los productos y el alza de los mismos.
Víctimas de la especulación
En el aumento de la canasta básica, autoridades y comerciantes se tiran la pelota.