En Panamá la crisis de la industria bananera se refleja en dos aspectos importantes: en primer lugar, el régimen restrictivo y discriminatorio impuesto por la Unión Europea desde 1992, y en segundo lugar, los altos costos de producción en comparación con los países del área latinoamericana que compiten con nosotros, y la baja de la fruta que se observa, particularmente, en el área de Armuelles.
A juicio de los inversionistas, el mercado del banano no es, precisamente, el mejor negocio del mundo en estos momentos.
En nuestro país, la crisis de la industria está llevando a la reestructuración de importantes procesos, lo que está provocando severas consecuencias tanto para los sindicatos bananeros como para las compañías transnacionales que comercializan la fruta.
Chiriquí es quizás la muestra más fehaciente del problema, porque en ella, es de donde se experimentan con más fuerza los cambios abruptos en el mercado internacional, y la rigidez en materia de modernización laboral, está última, pieza clave para contribuir a elevar los niveles de productividad y eficiencia.
Según informes de la Dirección del Banano, la Puerto Armuelles Fruit (PAFCO), subsidiaria de Chiquita Brands , pierde unos dos millones de cajas de banano anuales equivalentes a un poco más de diez millones de dólares en ingresos para la región, debido a los procesos de cultivo, cosecha y empaque que no resultan tan competitivos y que se encuentran establecidos en la actual convención colectiva.
Es precisamente el punto sensitivo que domina las conversaciones entre empleadores, obreros y gobierno, la necesidad de maximizar la productividad, tanto en volumen como en calidad del banano, aspecto que busca salvar la industria que representa el 3% del Producto Interno Bruto (PIB) de Panamá
La empresa (PAFCO), de la cual dependen unos 3 mil 600 trabajadores en forma directa y otros puestos de trabajo adicionales en concepto de transporte de los bananos de Puerto Armuelles al Atlántico y además trabajadores que laboran en la estiba de dichas cajas en los barcos, ha planteado la necesidad de hacer algunos cambios en los procesos laborales, entre ellos el de "acolchonamiento de la fruta" para evitar daños a la misma y así recobrar más cantidad de bananos para la exportación, a una mejor calidad.
José Morris, representante del sindicato, explicó que en este aspecto el gremio ha estado dispuesto a conversar desde hace 5 años, pero PAFCO "quiere que se realice el trabajo para recuperar lo que ellos (la empresa) denominan pérdidas por desperdicio de guineo, y en esto, nosotros exigimos un pago de 21 centavos con 32".
A juicio del dirigente sindical, la medida busca cambiar lo estipulado en el artículo 54 de la convención colectiva, reduciendo el personal en el área de cable a 2 ó 3 personas cuando este procedimiento se debe hacer con 5 personas.
El acolchonamiento de la fruta presenta dificultades para los obreros por el sobre esfuerzo que tienen que realizar para suspender la planta desde un pie a ras del suelo. Esto podría traducirse en accidente a la columna o cintura del trabajador que ejecuta esta actividad.
El sindicato es consciente que hay que mejorar la productividad de la fruta, pero nosotros exigimos la no eliminación de personal y un pago razonable de la jornada de trabajo, dijo Morris.
Los representantes de la empresa sostienen que el acolchonamiento es necesario, que los cambios en disminución de la cuadrilla van aparejados con cambios en disminución del hectareaje que se asigna a la cuadrilla y, por lo tanto, se van a necesitar más cuadrillas de hacer el trabajo.
Señalan, también, que el problema de Puerto Armuelles es el costo y que la única manera de volver s niveles de cierta competitividad es la modernización de los sistemas de trabajo de forma que los mismos permitan una recuperación mayor de cajas de banano con un alto nivel de calidad, sin perjudicar el ingreso diario del trabajador.
Se ha indicado que para el año 2000, la exportación de cajas de banano, posiblemente no pase de 30 millones.
Panamá tiene un potencial de exportación de 44 millones de cajas durante su mejor año (1994) exportó unos 41 millones de cajas, pero para el año 1999 las cifras cambiaron el panorama optimista, porque sólo se exportaron 33.7 millones de cajas, una evidente disminución provocada por las restricciones del banano latinoamericano a la Unión Europea, las fluctuaciones del mercado y la sobreoferta mundial, entre otros factores.
Ecuador por ejemplo, exporta unos 280 millones de cajas al año y según Diana Kieswetter de Alemán, directora Nacional de Banano del Ministerio de Comercio e Industrias, "este país se da el lujo de vender la caja con destino a la UE en aproximadamente 5.00 dólares, mientras el costo de la producción, de banano panameño está entre los 4.80 y 5.40 dólares.
Para la funcionaria, la batalla más difícil para este sector productor y el gobierno como ente facilitador es, sin duda, lograr un acuerdo entre ambas partes, porque el panorama advierte "que para que las empresas puedan sostener la actividad se han sometido a reestructuraciones administrativas, cambios tecnológicos con el cultivo y abogan por la introducción de técnicas que maxi micen el aprovechamiento del racimo" dijo la directora.
La respuesta más acertada no es la eliminación de los estándares laborales ni la desprotección del medio ambiente sino la mejora en los sistemas de trabajo agrícola, lo cual debe buscarse a través de un entendimiento o a través de nuevas formas de operación como cooperativas agrícolas que permitan con un espíritu distinto y más moderno, atacar el problema de competitividad y costo