Los escándalos de corrupción que han salpicado a figuras presidenciales en Costa Rica han creado, a juicio de muchos conocedores, la oportunidad de eliminar por completo los tan criticados monopolios estatales protegidos constitucionalmente en ese país vecino.
Sin embargo, aunque el ambiente se ha creado, es difícil que el país avance hacia ese proceso, toda vez que muy pocos son los políticos que están dispuestos a asumir el riesgo.
Mientras tanto Costa Rica, que por muchos años fue considerada uno de los modelos latinoamericanos, puede estar entrándose en un proceso de retroceso.
Rigoberto Stewart, director del Instituto para la Libertad y el Análisis de Políticas Públicas de Costa Rica considera que el problema de ese país comienza con las malas y pocas decisiones acertadas de los políticos que han desfilado por la presidencia.
Lo triste es que mientras eso siga ocurriendo el pueblo seguirá absorbiendo los costos de esos monopolios estatales que van contra los derechos ciudadanos, indicó.
Hoy es más costoso tener monopolios estatales que monopolios privados, y eso la gente no lo ha llegado a entender todavía, indicó.
Ambos son malos, pero la diferencia es que cuando una empresa privada pierde dinero por sus malas decisiones no puede inflar sus costos e incrementar sus precios a los consumidores de forma indiscriminada, porque los gobiernos de algún modo tratan de intervenir.
Además, la población siempre reacciona de forma negativa y disminuye el consumo de los productos o los servicios y clama por la apertura si son de primera necesidad como son las telecomunicaciones y servicios de Internet en Costa Rica, agregó.
Sin embargo, "los monopolios estatales golpean más duramente el bolsillo de la población".
El país vecino ha utilizado la protección constitucional de los monopolios de telecomunicaciones y de seguro para impedir la apertura comercial a muchos países, incluyendo a Panamá.
En su momento el acuerdo comercial al que se trató de llegar con este país quedó en "stand by" porque Costa Rica jamás estuvo dispuesta a negociar la apertura en servicios financieros. Por la misma causa, estuvo a punto de quedar fuera del Tratado de Libre Comercio con EE.UU..
A su vez, por otras formas más radicales de proteccionismo, ha tenido problemas con Panamá y Nicaragua en la importación al paìs de productos agrícolas.
Durante años los políticos han sabido lavarle el cerebro a la población que son ellos los dueños de esos monopolios, pero no reciben un solo centavo por la existencia de esas empresas.
A su vez, tienen que pagar por un malo y caro servicio como es el caso de las telecomunicaciones, que mientras en Panamá pagan hasta 0.10 centésimos por una llamada, en Costa Rica aún se paga más de $3.00 por minuto, agregó Stewart.