El fabricante sueco de automóviles Volvo Cars, perteneciente al grupo estadounidense Ford, admitió ayer que habrá una nueva reducción de personal, la tercera desde junio, aunque rechazó dar cifras concretas por el momento.
La televisión pública SVT habló de 1.000 despidos, citando un informe interno de la compañía, aunque su portavoz Olle Axelsson dijo que Volvo Cars está analizando toda la compañía para decidir el número final y que eso llevará un par de semanas.
Axelsson añadió que es necesario reducir costes de forma urgente.