De acuerdo al estratega para mercados emergentes de la firma JP Morgan, Luis Oranges, durante este año, el mercado internacional seguirá muy de cerca el manejo de las cuentas fiscales de Panamá, para ver si se compatibiliza la agenda social con una disciplina fiscal.
Agregó igualmente que los inversionistas seguirán de cerca el proceso de privatizaciones y concesiones, que busca para reducir el tamaño del Estado y atraer inversión extranjera.
Pero sobre todo, Oranges enfatizó que los hombres de negocio pondrán principal atención en el uso del Fondo Fiduciario, de manera que este no se convierta en una fuente de financiamiento fácil de deudas fiscales.
De acuerdo al ejecutivo de JP Morgan, el mercado recibió positivamente la propuesta de usar el Fondo Fiduciario para recomprar bonos Bradys y el "spread" de la deuda panameña cayó en 38 puntos básicos el mismo día en que se anunció esta propuesta, ya que el plan reducirá la deuda externa de Panamá e impediría que se utilice este capital para financiar déficits fiscales.
Además, señaló que el uso del Fondo en la compra de deuda evitaría la reducción de la calificación crediticia por parte de la agencia Standard & Poor´s.
Según Oranges, el alto endeudamiento público de Panamá se ha convertido en una limitante para llegar a un grado de inversión positivo y la propuesta del gobierno reduciría la deuda de 77 a 58% del PIB.
No obstante, precisó que la reducción de la deuda pública no es el único requisito para legar al grado de inversión.
Para el estratega económico, la agenda social no es incompatible con reformas económicas, debido a que los niveles de pobreza e inequidad justifican plenamente los propósitos sociales de la agenda gubernamental, no obstante se debe buscar compatibilizar la agenda social con la profundización de reformas estructurales.
En opinión del estratega, entre las tareas económicas pendientes y que todavía debe realizar el Gobierno se encuentran la reforma del sistema tributario, continuar el proceso de privatizaciones y concesiones, consolidar la apertura comercial y reformar el sistema de seguridad social.
SITUACION DE LA DEUDA
De acuerdo a Oranges, Panamá ha sido tradicionalmente percibido como el próximo candidato a recibir un grado de inversión positivo en Latinoamérica. Esta percepción surgió de las características especiales que posee el país y las reformas que se han puesto en marcha.
Sostuvo que Panamá es considerado menos vulnerable a los "shocks" externos, debido a que la dolarización de la economía ha asegurado la estabilidad de precios y forzado cierta disciplina fiscal.
Asimismo, junto a la integración financiera con el exterior, la dolarización ha sustentado el equilibrio en la balanza de pagos y las reformas estructurales (privatizaciones, flexibilización laboral, apertura comercial, etc.) han elevado el potencial de crecimiento.
Explicó que sumadas a estas características, la consolidación del proceso democrático y de sus instituciones redujo significativamente el riesgo político.
Sin embargo, en 1999 la deuda panameña empezó a perder brillo en el mercado internacional, debido al deterioro de las cuentas fiscales y a la incertidumbre sobre las reformas económicas.
Oranges recalcó que luego de promediar 0.7% del Producto Interno Bruto en el período de 1995-97, el déficit fiscal se elevó a 2.8% del Producto Interno Bruto (PIB) en 1998 y cerca de 1.5% durante 1999.
Además, el incumplimiento de metas con el Fondo Monetario Internacional en 1998 hizo que se detuvieran los desembolsos en 1999 y como si esto fuera poco, la campaña electoral generó incertidumbre sobre el futuro de las reformas económicas, en consecuencia, la deuda panameña fue severamente castigada por el mercado durante el año pasado.
Las declaraciones de Luis Oranges se dieron durante su exposición en la conferencia "Panamá ante los ojos de Wall Street", organizada por el Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (APEDE) y el Council of the Americas.