El Gobierno estadounidense consideró la opción del rescate como vía para poner fin al secuestro de los tres ciudadanos de su país que la guerrilla de las FARC mantuvo como rehenes de 2003 a 2008, según cables de la embajada norteamericana en Bogotá filtrados por WikiLeaks.
Los documentos, que fueron divulgados hoy por la revista Semana, muestran que Washington contaba por anticipado con la autorización del entonces presidente colombiano, Álvaro Uribe, para una operación militar de rescate.
Uribe (2002-2010) "permitiría un esfuerzo unilateral de Estados Unidos para liberar a los rehenes", según uno de los cables, enviado por el entonces embajador norteamericano en Bogotá, William Wood.
El diplomático justificó la opción en "la incapacidad del Ejército colombiano de hacer un rescate", según la misma publicación, que es la segunda del país, después del diario El Espectador, que recibió cables estadounidenses obtenidos por WikiLeaks.
Sin embargo, la opción del rescate también estaba entre las posibilidades que contemplaba Colombia, de boca del ahora presidente Juan Manuel Santos, quien para la época ejercía como ministro de Defensa.
Santos "les había dado la tranquilidad (a los norteamericanos) de que cualquier intento de rescate por parte de Colombia 'se hará con plena coordinación con los Estados Unidos', pues para él esto era una operación de 'doble llave'", según Semana, que apunta que, además, "alentaba a los familiares de los contratistas diciéndoles que la Embajada norteamericana 'no se opondría a que otros países o individuos facilitaran la liberación'".
En un cable posterior, de abril de 2008, aparece en la escena el entonces comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, el general Freddy Padilla de León.
La publicación dice que el oficial ratificó a William Brownfield, sucesor de Wood en la representación de Washington en Bogotá, "el esfuerzo conjunto de inteligencia y su disposición a 'ayudar en una negociación o colaborar en el rescate de los tres contratistas'".
Los cautivos de entonces eran Marc Gonsalves, Thomas Howes y Keith Stansell, secuestrados por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en febrero de 2003 tras caer a tierra la aeronave norteamericana en la que hacían una misión sobre las selvas del departamento selvático del Caquetá (sur).
Los tres fueron rescatados en julio de 2008 en la llamada Operación Jaque, supuesta operación humanitaria en las selvas del departamento del Guaviare (sur) lanzada por las fuerzas colombianas de seguridad.
La redada también regresó a la libertad a la colombo-francesa Íngrid Betancourt, cautiva desde febrero de 2002 y centro de muchos otros cables, además de once militares y policías.