El Gobierno de Estados Unidos extremó hoy la seguridad en los aeropuertos del país y anunció que revisará su política de listas de sospechosos de terrorismo y los sistemas de detección de los aeropuertos tras el atentado fallido contra un avión el pasado viernes.
Umar Farouk Abdulmutallab, el joven nigeriano de 23 años que intentó detonar un explosivo que llevaba adherido al cuerpo en un avión de Northwest, estaba en una lista de vigilancia "genérica" de terroristas, que incluye más de medio millón de nombres.
Sin embargo, Abdulmutallab nunca fue incluido en la lista de pasajeros a los que se prohíbe volar ni fue elegido para ser sometido a un escrutinio más riguroso, reconoció hoy la secretaria de Seguridad Nacional estadounidense, Janet Napolitano.
Para que eso fuese posible, indicó Napolitano, hubiera sido necesario tener información "específica y creíble".
"No teníamos el tipo de información que hubiera permitido elevarlo a la otra categoría, según las actuales normas", afirmó en declaraciones a los medios la secretaria de Seguridad Nacional, quien aseguró que el Gobierno estudia cambiar esas reglas.
El portavoz de la Casa Blanca, Robert Gibbs, dijo hoy, en ese sentido, que el Gobierno analiza "cómo revisar los procedimientos de las listas de vigilancia".
Gibbs indicó, en declaraciones a la cadena de televisión ABC, que el objetivo es evitar que se produzcan "atascos burocráticos" que impidan que la información sobre sospechosos alcance con la rapidez debida "los niveles más altos de seguridad en el Gobierno".
El padre de Abdulmutallab advirtió a funcionarios estadounidenses en Nigeria que estaba preocupado con el creciente extremismo religioso de su hijo, lo que no fue suficiente para poner en máxima alerta a las autoridades estadounidenses.
Abdulmutallab portaba adherido al cuerpo un artefacto explosivo con PETN (tetranitrato de pentaeritritol), un compuesto relacionado con la nitro-glicerina utilizado por el Ejército.
Algunos pasajeros, con ayuda de la tripulación, se abalanzaron sobre el sospechoso y lo redujeron.
Abdulmutallab acabó maniatado en un asiento de la primera fila hasta que el vuelo, con 278 pasajeros, tomó tierra en Detroit.
Gibbs afirmó hoy que el Gobierno de EE.UU. también investiga los sistemas de detección para ver cómo Abdulmutallab pudo portar materiales explosivos en el vuelo de Northwest procedente de Amsterdam rumbo a Detroit (Michigan, EE.UU.).
Fuentes consultadas por la cadena de televisión ABC sostienen que probablemente el explosivo que llevaba Abdulmutallab no estalló porque el detonador era demasiado pequeño o no estaba "debidamente conectado" con el material explosivo.
El explosivo, según las citadas fuentes, estaba compuesto por un paquete de unos 15 centímetros y una jeringuilla con un líquido.
Ambos estaban cosidos a la ropa interior del joven nigeriano con el fin de que estuviesen cerca de sus testículos, lo que dificulta la detección, según el relato de Abdulmutallab a las autoridades.
Los investigadores analizan la composición del polvo y el líquido utilizados durante la presunta trama terrorista.
Abdulmutallab sufrió quemaduras de segundo grado en sus genitales.
EE.UU. también trata de determinar si el joven actuó en solitario o en coordinación con la red terrorista Al Qaeda.
Napolitano afirmó hoy que hay una investigación en marcha, pero insistió en que es demasiado pronto para sacar conclusiones y resultaría "inapropiado" especular al respecto.
"Dejaremos que el FBI (Oficina Federal de Investigaciones) y el sistema de justicia hagan su trabajo", afirmó la alta funcionaria estadounidense.
Abdulmutallab dijo a investigadores consultados por la cadena de televisión ABC que recibió entrenamiento de Al Qaeda en Yemen para el que se esperaba fuese un atentado suicida en EE.UU. el día de Navidad.
Abdulmutallab, de niño rico a terrorista islámico
Su identificación con los principios de Al Qaeda le llevó a subirse a un avión estadounidense con la intención de hacerlo estallar por los aires, operación que pudo ser abortada por la rápida actuación de los pasajeros y, posiblemente, por un fallo en el dispositivo que llevaba adherido al cuerpo.
Hoy, con 23 años, permanece detenido en un centro hospitalario de Michigan, donde está siendo interrogado por las agencias de inteligencia estadounidense, que ven en su caso un nuevo modelo de reclutamiento del radicalismo islámico.
Su padre, un reconocido financiero de Nigeria que hace poco se jubiló como presidente de uno de los grandes bancos del país, ha seguido en los últimos años con preocupación la evolución de su hijo, lo que le llevó incluso a contactar con las autoridades estadounidenses para advertir de su radicalización.
EEUU tomó nota de las advertencias del financiero y pusieron el nombre del joven en una base de datos de presuntos terroristas, pero sin las alarmas necesarias para que se le negase un visado y se le impidiese subirse a un vuelo comercial, como hizo el pasado viernes.
En sus declaraciones, Abdulmutallab ha asegurado que forma parte de Al Qaeda y que viajó a Yemen para obtener el dispositivo explosivo y recibir instrucciones sobre cómo activarlo.
Aunque los investigadores no descartan esta posibilidad, también creen que el joven pudo actuar solo inspirado, y no entrenado, por la red terrorista.
Antes de experimentar esta radicalización, Umar Farouk Abdulmutallab, estuvo tres años, del 2005 a 2008, residiendo en barrio acomodado de Londres, donde se licenció en Ingeniería en la prestigiosa University College of London.
Su ultima dirección conocida en Londres es un apartamento situado en la planta baja de un edificio, que aun mantiene y que la policía está investigando para obtener pruebas de su presunta relación con la red terrorista.
Cuando Abdulmutallab regresó de Londres a Nigeria, dijo a su familia que quería obtener un segundo título universitario en Egipto o en Arabia Saudí, algo a lo que su familia se negó por temor a que estuviera ya bajo la influencia de radicales islámicos.
En su lugar, fue a estudiar a Dubai, si bien hace tres meses comunicó en un mensaje de texto remitido a su familia que lo abandonaba todo para marcharse a Yemen, para cambiar de vida y seguir la llamada del Islam.
Alertaba además que no se le podría localizar, porque iba a destruir la tarjeta de su teléfono.
Alarmado por el mensaje, su padre Alhaji Umar Mutallab, que durante años presidió el First Bank PLC de Nigeria, decidió contactar con varias agencias de seguridad estadounidenses.
Se pudo en contacto además con el personal de la embajada de Washington en Abuja, a los que mostró su temor de que su hijo se hubiera enrolado en "una especie de Yihad".
La información que facilitó el financiero fue reenviada al Centro Nacional contra el Terrorismo de EEUU, pero el cambio de vida del joven no aportó las evidencias necesarias para vincularlo con el terrorismo islámico.
El miembro de la familia consultado por CNN dijo que el joven no obtuvo el consentimiento, ni el apoyo de la familia para dejarlo todo y marcharse a Yemen, pero aun así lo hizo.
"Su madre no ha podido dormir durante meses. Está tomando medicación para dormir", dijo el familiar a la cadena de televisión.
Este fin de semana, su padre volvió a contactar con las agencias de inteligencia de EEUU, atemorizado por el destino de su hijo. En esta ocasión su llamada fue atendida de inmediato.