Estados Unidos continúa "profundamente preocupado" por la violenta situación en Baréin y llamó al Gobierno del pequeño reino del Golfo Pérsico y a sus ciudadanos "a promover la reconciliación".
"Urgimos a todas las partes a rechazar la violencia en todas sus formas", indicó hoy Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, en un comunicado.
Desde el inicio de las protestas en febrero de 2011 para pedir reformas políticas en Baréin, han muerto al menos 70 personas, según la oposición, mientras que miles han sido detenidas y decenas condenadas a penas de prisión.
"Seguimos subrayando, tanto al Gobierno como a los ciudadanos, la importancia de trabajar de manera conjunta en las causas subyacentes de la desconfianza", agregó Carney.
Washington también mostró su "preocupación" por la salud del opositor encarcelado Abdulhadi al Jawaya, en estado grave tras pasar más de 50 días en huelga de hambre, e instó al Gobierno de Baréin a "considerar urgentemente todas las opciones posibles para resolver su caso".
Por el momento, el Consejo Supremo de Justicia de Baréin ha rechazado trasladar a Dinamarca a Al Jawaya, que también tiene nacionalidad danesa, pese a que el ministro bareiní de Exteriores, Jaled al Jalifa, explicó el pasado domingo que su país estudiaría dicha opción.
Al Jawaya, que fue presidente del Centro de Baréin para los Derechos Humanos, fue condenado el pasado junio por un tribunal militar a cadena perpetua junto a otros siete opositores y clérigos chiíes por intentar derrocar al régimen bareiní durante las protestas en favor de la democracia.
Por último, EE.UU. renovó su "llamado a que el Gobierno, los partidos opositores y todos los segmentos de la sociedad de Baréin se unan en un diálogo genuino que lleve a reformas significativas que permitan satisfacer las legítimas aspiraciones de todos los bareiníes".
El 70 por ciento de la población de Baréin es chií, aunque está gobernado por una monarquía suní.