El asistente de Clinton llegó a China cuando EEUU negocia el futuro de Chen
VÃctor A. Santos J.
El asesor de la Secretaría de Estado de EEUU para el este de Asia, Kurt Campbell, llegó a Pekín cuatro días antes de lo previsto, para preparar la visita este miércoles de la jefa de la diplomacia estadounidense, Hillary Clinton, cuando ambas potencias negocian el futuro del disidente Chen Guangcheng.
Según publica hoy el diario "South China Morning Post", Cambpell, asistente de Clinton, fue fotografiado ayer a su llegada al aeropuerto de Pekín y se hospedó en un conocido hotel de la capital apenas un día después de que distintas fuentes, entre ellas la organización "China Aid", confirmaran que Chen se encuentra "bajo protección estadounidense".
El activista, abogado ciego y autodidacta, se escapó el pasado día 22 de su casa en la provincia de Shandong (este), donde cumplía arresto domiciliario ilegal desde septiembre de 2010, cuando terminó su pena de más de cuatro años en prisión por "destrucción de propiedad" y "asamblea con posterior disturbio del tráfico"
Después de planear su fuga durante meses, como apunta "China Aid" en su página web, Chen consiguió escapar de las decenas de agentes que vigilaban su hogar ayudado por varios compañeros y compañeras activistas, entre ellas He Peirong, quien, tras llevarle en coche hasta la capital, fue detenida y se desconoce su paradero.
A pesar de los insistentes rumores de que el activista se encuentra en la legación estadounidense en Pekín, la embajada ha declinado, por ahora, hacer ningún comentario al respecto, según pudo comprobar Efe.
La coyuntura es especialmente delicada ante la inminente llegada a Pekín de Clinton y el secretario del Tesoro estadounidense, Timothy Geithner, prevista para el miércoles, con motivo de la celebración del Foro Estratégico y Económico anual entre China y EEUU los próximos días 3 y 4 de mayo.
Aunque ni la diplomacia estadounidense en Pekín ni el propio régimen comunista se han referido al caso, el consejero de lucha antiterrorista del presidente Barack Obama, John Brennan, declaró ayer que EEUU intentará alcanzar "un balance" entre la defensa de los derechos humanos y la buenas relaciones con China".
Asimismo, el diario "South China Morning Post" se hace eco hoy de las declaraciones del aspirante a candidato republicano en las próximas elecciones de EEUU, Mitt Romney, al instar ayer a Washington a "hacer todo lo que pueda para proteger a Chen", que goza de gran popularidad entre la sociedad estadounidense.
"Nuestro país -dijo Romney- debe jugar un papel fuerte en urgir las reformas en China y apoyar a quienes luchan por las libertades de las que nosotros disfrutamos".
El abogado chino, de origen humilde y ciego de nacimiento, se convirtió en un emblema de la defensa de los derechos humanos después de denunciar en 2005 los abortos y fertilizaciones forzadas de los que eran víctimas miles de mujeres de su provincia como parte de la política del "hijo único" vigente en China.
Para Bob Fu, amigo de Chen y presidente de "China Aid", se trata de "un momento crítico para la diplomacia de derechos humanos estadounidense, ya que, debido a su amplia popularidad (de Chen), la administración de Barack Obama debe mantenerse firme si no quiere perder credibilidad como defensora de las libertades", dice en su página web.
"Si hay una razón -continúa- por la cual los disidentes chinos respetan a EEUU, es por momentos como éste".
Tanto China como EEUU están, además, en los prolegómenos de un posible cambio de gobierno, con los comicios estadounidenses fijados el próximo 6 de noviembre y el relevo de poder del Comité Permanente del Partido Comunista Chino (PCCh) en octubre.
La negociación sobre el disidente, quien, según Fu, manifestó antes de huir no querer abandonar China, aunque el activista no descarta que la solución pase por que acepte asilo político en EEUU, marcará, fuera de agenda, el cara a cara de las dos mayores economías mundiales a finales de esta semana.
Cheng Guangcheng, abogado que se rebeló contra su ceguera y la del régimen
El abogado ciego Chen Guangcheng, cuya huida del arresto domiciliario que sufría ha puesto a prueba al Gobierno de China y EE.UU, tiene una historia de superación personal y activismo que ha cautivado a muchos dentro y fuera de su país, incluso entre los que ahora lo ven como un enemigo del régimen. Nacido el 12 de noviembre de 1971 en Dongshigu, la misma pequeña localidad de la provincia de Shandong (este) de la que escapó a un estrecho cerco policial el pasado 22 de abril, este hombre que en 2006 fue considerado uno de los 100 más influyentes del mundo por la revista "Time" quedó ciego a los 5 años, debido a unas graves fiebres. La ceguera, en un país donde la inserción social de los invidentes no es siempre fácil, le privó de ir a la escuela primaria, pero a los 23 años, aún analfabeto, ingresó en un colegio para ciegos en la ciudad de Qingdao, y cuatro años después, en 1998, ya asistía a la Universidad de Medicina de Nankín. Graduado en 2001, se estableció como masajista terapéutico en un hospital, una ocupación muy frecuente entre los invidentes chinos, pero el inconformista Chen decidió rebelarse contra su destino y empezó a acudir a clases de Derecho. Pocos años después ya era conocido en su comarca como el "abogado descalzo" (en China el adjetivo se suele usar para gente que asiste a personas humildes, especialmente en el campo), sus vecinos acudían a él en busca de protección legal y así fue como se involucró en la lucha por los derechos sociales. Su activismo brotó cuando empezó a hacer públicas las denuncias de vecinos en Linyi, su comarca, sobre abortos y esterilizaciones forzosas -e ilegales- contra 7.000 mujeres que no cumplieron la "política del hijo único", creada en China a finales de los 70 para frenar su superpoblación. En 2005, cuando los medios chinos, incluidos los oficiales, elogiaban su labor y su defensa de los débiles ante las injusticias, fue detenido y acusado de "destrucción de propiedad" y "asamblea con posterior disturbio del tráfico", cargos que le costaron una pena de cuatro años y tres meses de prisión. Durante su cautiverio, criticado por Amnistía Internacional y otras organizaciones pro derechos humanos, a Chen se le otorgó, desde Filipinas, el premio Ramón Magsaysay, el "Nobel Asiático", por su "irreprimible pasión por la justicia a la hora de liderar a los ciudadanos chinos en la defensa de sus derechos legítimos". Chen finalizó su pena de prisión en septiembre de 2010, pero, como suele pasar con los disidentes chinos que han ganado fama internacional, su privación de derechos continuó e incluso empeoró al salir de la cárcel, ya que tanto él como su familia fueron sometidos a arresto domiciliario desde entonces hasta la actualidad. Alrededor de su casa, un centenar de policías y un muro -el que tuvo que saltar en su huida- impedían a Chen y su familia una vida normal. A su hija se la llegó a impedir ir a la escuela durante una temporada, según denunció el propio abogado en un vídeo en el que documentaba su cautiverio, difundido por internet. Las duras condiciones del arresto domiciliario llevaron a muchos activistas, periodistas de medios internacionales e incluso personajes mediáticos como el actor hollywoodiense Christian Bale a intentar visitar a Chen para darle su apoyo: la policía los repelió a todos con amenazas, cuando no con empujones o pedradas. La fuga de Chen no fue menos hollywoodiense: aprovechando la noche saltó el muro que rodea su casa, cruzó un río y deambuló 20 horas, cayendo "200 veces", según su amigo el también perseguido disidente Hu Jia, hasta que finalmente fue recogido por un automóvil de una amiga, He Peirong, quien le llevó a Pekín en tres días de viaje por carretera. Peirong fue detenida y se desconoce su paradero. En Pekín, Chen, según la organización China Aid, se puso bajo "protección estadounidense", si bien la embajada de EE.UU. ha declinado por ahora, hacer ningún comentario.