El Boca Juniors, golpeado como pocas veces en su historia, busca salir del penúltimo puesto de la clasificación del torneo Clausura argentino con un nuevo entrenador interino, Roberto Pompei, quien afirma que es suficiente motivación para sus jugadores vestir una camiseta gloriosa como la azul y oro.
Pompei, entrenador de divisiones juveniles del club, sustituyó el viernes a Abel Alves -bajo cuya dirección el equipo obtuvo el 28,2 por ciento de los puntos en juego-, y en su primer contacto con la prensa afirmó: "el objetivo ahora es cambiar la imagen".
Ante el Arsenal, el próximo lunes, los boquenses recuperarán a tres futbolistas clave: el creativo Juan Román Riquelme, que cumplió una suspensión; el lateral Hugo Ibarra, recuperado de una lesión, y el centrocampista chileno Gary Medel, que superó un fuerte estado gripal.
También al punta Nicolás Gaitán, que padeció un esguince de tobillo durante la semana, y al portero Javier García, quien sustituyó a Roberto Abbondanzieri cuando éste pasó al Internacional brasileño, que por bajo rendimiento había ido al banquillo en la jornada anterior.
Si los primeros planes de Pompei se cumplen, el equipo se alineará con García; Ibarra, Ezequiel Muñoz, Morel Rodríguez, Monzón; Medel, Erbes, Cristian Chávez; Riquelme; Gaitán y Palermo.
Por donde se lo mire, el rendimiento del equipo más popular de Argentina es paupérrimo durante el último año, en el que no pudo clasificarse a la Copa Libertadores, un torneo que ganó cuatro veces desde el año 2000 y seis en su historia, período en el que obtuvo también dos veces la Intercontinental, otras dos la Copa Sudamericana y tres la Recopa.
Y demasiado lejos queda la posibilidad de que vuelva a la Libertadores en 2011 por su bajo promedio de puntos actual.
Tras perder tres encuentros consecutivos en las últimas jornadas del Clausura, el Boca Juniors cayó a la penúltima posición en la tabla por haber ganado solamente dos partidos y sumado once puntos de 39 posibles, como consecuencia de tener la meta más goleada con 27 tantos.
El conjunto boquense ha hecho agua defensivamente desde que en 2009 era dirigido por Alfio Basile y se ilusionó recientemente cuando el brasileño Luiz Alberto y el colombiano Breyner Bonilla cumplieron como centrales en el clásico ganado ante el River Plate el mes pasado.
Pero el rendimiento de Luiz Alberto cayó abruptamente, lo cual reduce al mínimo sus posibilidades de continuidad en la plantilla, y el temperamental Bonilla fue expulsado en la última jornada por una fuerte falta contra Facundo Bertoglio, del Colón de Santa Fe.
La directiva no se había pronunciado sobre la renovación o no de los contratos del goleador Martín Palermo y de Riquelme, que vencen en junio, pero en un intento de descomprimir la situación el presidente del club, Jorge Ameal, afirmó el viernes que "los ídolos no se discuten".
"Tenemos la decisión de renovarles el contrato a ambos y hablaremos con ellos cuando termine el torneo", dijo el dirigente, quien negó que haya pensado en dimitir a su cargo. "Estamos tomando decisiones en todo lo que sea necesario para beneficio del club. Uno a veces se equivoca, pero tratamos de decidir lo mejor para Boca", añadió.