El brigadista uruguayo López Silveira tendrá una calle en Montevideo


La vida del militar uruguayo Juan José López Silveira tuvo, según relata su hijo Román López, su episodio más importante en la Guerra Civil española (1936-1939), cuando se enroló como voluntario en las brigadas internacionales para luchar contra la sublevación franquista.


El recuerdo de López Silveira, conocido como el "Tape" por su baja estatura, quedará ahora plasmado en el nombre de una calle de Montevideo.


La iniciativa viene del presidente de la Junta Departamental de la ciudad, Dari Mendiondo, para quien López Silveira representa "un ejemplo de vida", según declaró a Efe.

 

Al desertar del Ejército uruguayo para poder combatir en España, "primaron su conciencia y sus sentimientos solidarios por encima de la férrea disciplina militar que lo alejaba de la realidad", aseveró Mendiondo.


Con la decisión de luchar contra las tropas del general Franco, el "Tape", nacido en 1914 en Tacuarembó, provincia del interior del país, se convirtió en el único uruguayo con carrera militar que se inscribió como voluntario en las brigadas internacionales que participaron en la contienda.


Durante la Guerra Civil, López Silveira alcanzó el rango de capitán, llegó a ser director de la Escuela de Guerrilleros Divisionaria de Extremadura y estuvo a las órdenes del muralista mexicano David Alfaro Siqueiros, que fue coronel de la 46 brigada mixta del Ejército Republicano.

 

"Ser capitán del Ejército Republicano español en el exilio era lo que más orgullo le daba", aseguró Román López en una entrevista a Efe.


Después de tres años llegó la derrota republicana y el "Tape" tuvo que escapar junto a su hermano Román, que había llegado a España seis meses más tarde que el brigadista.


Huyeron a Francia en una angustiosa aventura por los Pirineos que casi estuvo a punto de costarle la vida y que finalmente se llevó la de su hermano en un campo de concentración para refugiados españoles del país galo.

 

Al volver a Uruguay y tras ver denegado su reingreso en el Ejército, López Silveira decidió estudiar, se licenció en Economía y escribió el libro "Guerra de guerrillas" sobre sus experiencias militares en la guerra española.


"Ese libro está obsoleto, no sirve para combatir", dijo Román que le dijo su padre al Che Guevara en un encuentro que tuvo el "Tape" en 1961 con el famoso guerrillero en Cuba y en el cual se sintió "muy reflejado por su espíritu quijotesco".


También recordó Román que, "en un acto de indudable justicia, al regresar de España comenzó a aprenderse todas las leyes para ganar el pleito para que se le reconociese como Coronel del Ejército uruguayo".

 

Y lo logró: a mitad de la década de los años 40 se le concedió el rango de coronel y pasó a recibir un sueldo de militar.


López Silveira se dedicó también al periodismo con ensayos en el semanario "Marcha", una actividad que le permitió entrar en contacto con el movimiento intelectual del país.


La historia de la familia del "Tape" está cargada de nombres, lugares y fechas de importancia donde influyentes políticos, militares e ideólogos estuvieron próximos a sus allegados.


El padre de López Silveira, el doctor López Aguerre, fue diputado en Montevideo por el Partido Nacional (o "blanco") tras haber pasado media vida en Europa.


López Aguerre se licenció en medicina en España, entró a formar parte de la masonería francesa en París, donde se hacía llamar "hermano Montevideo", para posteriormente descubrir un "profundo sentimiento por Latinoamérica" que lo llevó, incluso, a pedir ayuda económica al barón de Rothschild para apoyar a José Martí en la independencia de Cuba.


En su rama familiar materna, su tío Filinto da Silveira, a quién el "Tape" visitó en Brasil antes de partir a combatir a España, participó en las dos revoluciones "blancas" de 1897 y 1904 para luchar contra la supremacía del partido Colorado en Uruguay.


"Mi padre estuvo de niño con Luis Alberto Herrera en el 'Tren de la Victoria' con el que el los 'blancos' recorrían Uruguay, y le ganaba jugando al dominó", recordó Román.


Desde 1965 las cenizas de este incansable personaje de la historia uruguaya fluyen por los ríos Tacuarembó, en Uruguay, y Guadiana, en España, mientras su recuerdo quedará simbolizado en la placa de una calle de Montevideo, "tal vez cerca de la plaza II República Española", como sugirió Mendiondo.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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