El ex jefe policial que capturó al fundador de la banda armada Sendero Luminoso Abimael Guzmán, Antonio Ketín Vidal, afirmó que hay una facción de la agrupación subversiva que realiza agitación y propaganda en universidades y colegios de Lima, según una entrevista publicada hoy.
Vidal, ex jefe de la Dirección contra el Terrorismo de la Policía peruana, fue el artífice de la llamada "captura del siglo", el 12 de septiembre de 1992, en un operativo sin disparar una sola bala que logró la detención de toda la cúpula principal de Sendero.
Guzmán, de 75 años, y los cabecillas de la organización maoísta fueron condenados a cadena perpetua y sentencias mayores a los 20 años de prisión en 2006, cuando se revisó su caso en la justicia civil.
Al hacer un análisis sobre la situación actual de Sendero, Vidal dijo al diario El Comercio que existen tres facciones de la agrupación con cierta actividad.
Una de ellas está en el valle selvático del Huallaga, liderada por el camarada "Artemio", que está a la búsqueda de "una solución política de los problemas derivados de la guerra".
La segunda opera en el valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE), dirigida por el camarada "José", dispuesta a continuar la lucha armada en asociación con el narcotráfico.
Según Vidal, otra facción más pequeña está asentada en Lima y en la ciudad de Huancayo, en el centro del país, a cargo de acciones de propaganda y agitación entre estudiantes.
La facción más activa es que la permanece en el VRAE, por sus permanentes emboscadas a los militares y policías peruanos, pero Vidal opinó que "no tienen por objetivo la toma del poder porque se nota una debilidad ideológica en sus mandos".
El experto en inteligencia policial descartó que Sendero constituya un peligro para el Estado, pero señaló que si no se desarticula seguirá creciendo.
Al hacer un repaso sobre la captura de Guzmán hace 17 años, Vidal dijo que ese golpe originó la "desmoralización del movimiento" y se dio inicio a los casos de arrepentimiento y la entrega de información confidencial por parte de sus militantes.
"Fue un error pensar que se había derrotado totalmente a Sendero" porque sólo se le inmovilizó "desde el punto de vista estratégico", apuntó.
De otro lado, el ex jefe del Grupo Especial de Inteligencia de la Policía Marco Miyashiro, que también participó en la "captura del siglo", dijo a Radio Programas del Perú que se ha bajado la guardia en el VRAE.
"Donde hemos bajado la guardia es en la efectividad de las decisiones, sobre todo el apoyo que se debe dar. En el caso de los órganos de inteligencia, la tecnología no es de última generación y eso genera problemas. Allí sí hemos bajado la guardia", afirmó.
Miyashiro atribuyó la desatención al trabajo de inteligencia nacional a una herencia del Gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000), donde la inteligencia fue asociada con corrupción.
"Yo llamo esto es un síndrome Fujimori, porque a la palabra inteligencia muchos le tienen miedo porque consideran que es sinónimo de corrupción, cosa que es totalmente falso", opinó el ex jefe policial.
De otro lado, el Gobierno de Alan García ha presentado un proyecto de ley para anular los beneficios penitenciarios para los condenados por delitos de terrorismo.
Una figura que está vigente y ha permitido la excarcelación de un número no precisado de condenados por terrorismo, un flagelo que causó 70.000 muertos en Perú entre 1980 y 2000.