El ex atleta haitiano Robert Duval aboga por la idea de que el deporte puede ayudar a jóvenes a salir de la delincuencia e integrarse mejor en la sociedad, una filosofía que se pone en práctica cada tarde en la entidad que dirige, el centro de deporte "Athletique d'Haití".
Este centro, que fundó en 1955 y que sigue funcionando a pesar de los daños que causó el terremoto del 12 de enero, es, según dice, su "contribución social" al país caribeño, afectado por una gran miseria y considerado el más pobre de América.
Y es que, pese a las desgracias de un terremoto que causó 300.000 muertos, otros tantos heridos y 1,2 millones de desplazados, los haitianos no han perdido la pasión por el fútbol, como se puede comprobar cada día en esta escuela deportiva.
El "Athletique" está situado en Drouillard, un barrio de la zona de Cité Soleil (periferia norte de la capital), el lugar "mas difícil de Haití", según Duval.
Este barrio ha sido durante los años más difíciles de la historia reciente del país el refugio de bandas violentas y grupos delictivos y todavía hoy es considerado una de las zonas más pobres y peligrosas de la capital haitiana.
La institución deportiva acoge a más de 1.300 niños que se benefician de la supervisión de 50 educadores para aprender a jugar al fútbol, al baloncesto, al tenis de mesa y a practicar atletismo y kárate.
Son niños de seis años en adelante que acuden por la tarde para recibir "gratuitamente" una formación deportiva, y optan mayoritariamente por el fútbol, explicó Stephanie Pereira, una de los responsables del centro.
El balompié es el deporte rey para los haitianos, que estos días viven la fiebre de los partidos de la Copa del Mundo, a pesar de que los dos equipos favoritos en el país, Brasil y Argentina, han quedado fuera de la competición.
Los pequeños que asisten al centro deportivo también reciben una ración alimenticia después de sus ejercicios, agregó Pereira.
"Algunos de los que se benefician de esta formación salen a los 17 años como futbolistas que integran los clubes" del país, dijo con satisfacción Duval, quien practicó el fútbol durante sus años jóvenes.
Antiguo activista político, descendiente de la elite económica de Haití, Robert Duval pasó en prisión un año y medio durante la dictadura de Jean Claude Duvalier (1971-1986).
Después de la caída de la dictadura, en 1986, fundó la Liga de los Antiguos Prisioneros Políticos Haitianos (LAPPH) y combatió el golpe de Estado militar de 1991 contra el gobierno del presidente Jean Bertrand Aristide.
Pero tras estas luchas, Duval volvió a su "pasión" de siempre, que es el deporte.
"Los vecinos están convencidos de que mi tarea tiene como último objetivo ayudar los niños" en la práctica de deportes, dijo.
Además, los niños que tienen dificultades escolares reciben apoyo de diez docentes que les acompañan para ayudarles a progresar mejor académicamente.
Alrededor del centro "Athletique d'Haití" funcionan también otros proyectos comunitarios promovidos por los responsables del centro, como un centro de tratamiento de basuras y una escuela primaria que reciben apoyo del sector privado nacional y de organismos internacionales.
Duval expresa la esperanza que un día Cité Soleil pueda figurar en las noticias no como un foco de violencia sino como un lugar de donde salen "buenos atletas".