Ortega gana con amplia mayoría y gobernará con control absoluto del Congreso
El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, proclamado ganador en las elecciones del domingo pasado, consiguió mayoría absoluta en el Parlamento, lo que le permite reformar la Constitución sin necesidad del apoyo de la oposición.
Según los últimos resultados oficiales, no aceptados por la oposición que considera que hubo fraude, una vez escrutado el 98,71 % de los centros de votación, el gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) obtiene un 60,93 % de los sufragios para diputados nacionales, el 60,75 % para diputados departamentales y 61,02 % para el Parlamento Centroamericano (Parlacen).
En el Congreso nicaragüense, de acuerdo con proyecciones extraoficiales, el FSLN obtendría 62 de los 90 diputados, lo que le permitiría al oficialismo aprobar cualquier tipo de leyes, reformar la Carta Magna y hasta convocar a una Constituyente.
Con esa cantidad de legisladores los sandinistas también podrán escoger, sin necesidad de negociar con nadie, a los 16 magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), 10 jueces del Consejo Supremo Electoral (CSE), 7 fiscalizadores de cuentas, al Fiscal General, al Procurador de Derechos Humanos, y otros altos cargos.
Según los resultados electorales, Ortega obtuvo un 62,45 % de los votos en las presidenciales, frente al 31,06 % de su principal rival, el empresario de radio Fabio Gadea, de la alianza Partido Liberal Independiente, quien ha denunciado un "fraude inaudito" y demandado la celebración de nuevas elecciones.
En su primer discurso tras ser declarado vencedor por el Consejo Supremo Electoral (CSE), hace dos días, Ortega dijo que el FSLN tendrá mayoría calificada en el Parlamento, pero prometió que no impulsará "cambios dramáticos" y sostuvo que sabrá administrar "este poder grande" que le "está dando Dios".
"No es que ahora vamos a agarrar todos los cargos (públicos) para el FSLN, tendríamos que estar locos. Vamos a luchar para que la Asamblea Nacional sea un instrumento que le sirva al pueblo", dijo ante sus seguidores.
Los 62 diputados que tendrán los sandinistas en el Parlamento, que se instalará a partir del 9 de enero de 2012 por un período de cinco años, es el mayor número logrado por ese colectivo, fundado en 1961, y la mayor cantidad alcanza por una fuerza política desde 1990 cuando la Unión Nacional Opositora (UNO), con Violeta Chamorro al frente, derrotó en las urnas a los sandinistas y a Ortega.
"Estamos ante una situación donde nos preocupa el poder absoluto. Cuando se tomen las decisiones se debe de tomar en cuenta la diversidad y la pluralidad", dijo a los periodistas José Adán Aguerri, presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep).
Ortega juró en público ante Dios, el fundador del FSLN, Carlos Fonseca, y el héroe nicaragüense Augusto C. Sandino que no gobernará con "soberbia, ni prepotencia" y que vana hacer lo que les "dé la gana" en su nuevo mandato.
"Vamos a hacer lo que le dé la gana a los nicaragüenses", afirmó el dirigente sandinista.
"¿Cómo creerle? Si con 38 diputados hizo lo que le dio la gana estos cinco años, ¿qué podemos esperar (ahora) con 60 diputados y otros cinco años, de un hombre que en sus delirios gusta ser venerado como dios y siente que su mera palabra es fuente de todo derecho?", razonó hoy el editor del opositor diario La Prensa, de Managua, Fabián Medina, en una columna de opinión.
Antonio Lacayo, que fue ministro de la Presidencia durante el Gobierno de Violeta Chamorro (1990-1997), declaró a Efe que Ortega "está consciente" de que asumirá "una responsabilidad absoluta" en Nicaragua, como la que tenían los reyes de Europa en el pasado, pero sin la voluntad de la población al "vasallaje".
"Esto es muy peligroso porque hemos estado en paz durante 21 años, pero eso no significa que no haya armas enterradas en este país", advirtió Lacayo, un crítico del sandinismo.
Recordó que tras los comicios del pasado domingo, cuestionados por observadores internacionales y locales, grupos opositores que consideran fraudulentas las elecciones han protestado en distintos puntos del país contra la reelección de Ortega, lo que ha dejado por ahora cuatro muertos, 46 policías heridos y otra decenas de civiles lesionados.
Lacayo opinó que las denuncias de fraude por parte de la principal fuerza opositora, las dudas sobre la legitimidad en la reelección de Ortega, que logró su candidatura de forma polémica, y la mayoría calificada del FSLN en el Congreso son una combinación "muy grave".
"Si (Ortega) asume sus funciones en enero de 2012, deberá tener infinito cuidado para gobernar" porque "el pueblo lo estará observando" y "lo que no le guste levantará chispas en paja seca", consideró.