Tras la guerra de Gaza, el "efecto Obama" entra en juego en la campaña de las elecciones de dentro de dos semanas en Israel, donde se espera esta semana la llegada del enviado especial para Oriente Medio del nuevo presidente de EEUU.
George Mitchell es esperado el miércoles en la Autoridad Nacional Palestina (ANP) e Israel para conversaciones sobre el alto el fuego alcanzado en Gaza y para reanimar unas negociaciones de paz que fueron desplazadas de la agenda por la convocatoria de elecciones y una masiva ofensiva militar israelí en la franja.
Esta "primera incursión", a decir el diario Haaretz, de la nueva Administración estadounidense en la región ha sorprendido en círculos diplomáticos israelíes por su inmediatez tras la toma de posesión de Obama y por producirse a sólo dos semanas de unos comicios decisivos.
Las encuestas este fin de semana reafirman la prevista victoria del ex primer ministro Benjamín Netanyahu, líder del nacionalista Likud, que desplazaría del poder al Kadima de Tzipi Livni, ministra de Exteriores, con 29 de los 120 escaños en liza.
Livni, que obtendría 26, echó mano ayer del "efecto Obama" para tratar de ganar votos, al advertir al electorado que el líder derechista destruirá los lazos con Washington.
"La gente se olvida de lo que ocurrió a esta relación cuando Netanyahu fue primer ministro (entre 1996 y 1999) y hay que recordárselo", dijo la ministra a un grupo de sus asesores, según el diario.
Livni aludía al hundimiento del proceso de paz de Oslo en el segundo mandato presidencial de Bill Clinton, a raíz de las posturas de un primer ministro que bloqueó toda concesión política a los palestinos y con ello perjudicó las relaciones israelíes con la Casa Blanca.
Por ello está convencida de que la victoria de Netanyahu conducirá a una nueva colisión en momentos en los que Obama consolida su estrategia hacia Oriente Medio.
"La presión (del nuevo presidente) se dirigirá hacia aquellos que rechazan el proceso de paz; e Israel deberá elegir si está en el lado que fomenta la paz o en el de los que la rehúsan", explicó.
El nuevo presidente de EEUU reveló sus prioridades en política exterior al anunciar el jueves, sólo dos días después de su investidura, el nombramiento de Mitchell como enviado especial, y fijarse la paz en Oriente Medio como objetivo de una iniciativa que, aseguró, será "activa y agresiva".
Defensora de seguir con el proceso negociador que comenzó en la Conferencia de Annapolis hace catorce meses, Livni incluso recurrirá a extractos de un libro del ex enviado de EEUU para Oriente Medio, Dennis Ross, otro allegado del nuevo presidente, para su campaña electoral.
En "The Missing Peace", el ex enviado de Clinton califica de "insoportable" a Netanyahu y describe la sensación, después del primer encuentro con él, de que el líder israelí se creía en posición de poder obligar a EEUU a cumplir sus deseos.
Fuentes próximas al líder nacionalista desestimaron el efecto que podría tener la "Campaña Obama" en sus diferentes versiones, y atribuyeron a la "desesperación" del Kadima que se coloque al nuevo inquilino de la Casa Blanca en el centro de las elecciones en Israel.
Quien parece quedar fuera del rifirrafe electoral es el líder Laborista, Ehud Barak, que no representa una amenaza en la carrera hacia la jefatura del Gobierno israelí ni con su última y significativa recuperación en los sondeos.
Con 19 escaños en las últimas encuestas, el Partido Laborista sólo reafirma su condición de tercera fuerza política, refuerza su condición de partido bisagra y garantiza para Barak el cargo de ministro de Defensa, el segundo en la jerarquía local por prestigio y presupuestos.
La recuperación de los laboristas, que hace unos meses se hundieron en pronósticos de un sólo dígito, es alentada por la ofensiva militar de Israel en Gaza, que el electorado considera un éxito militar por el bajo número de muertos en el Ejército y entre la población israelí, trece israelíes frente a 1.400 palestinos.
Elías L. Benarroch