El Ejército paquistaní seguía a primera hora de esta tarde luchando contra el comando talibán que ha matado a doce miembros de las fuerzas de seguridad desde que asaltó anoche una base militar de la ciudad sureña de Karachi.
Tras catorce horas de combates, el portavoz de las Fuerzas Navales, Irfan-ul-Haq, informó al canal televisivo "Express" de que otros catorce miembros de las fuerzas de seguridad han sufrido heridas durante el ataque de los insurgentes.
"La operación (para abortar el asalto) continúa y si Dios quiere pronto acabará", dijo el portavoz, que cifró entre diez y quince los "terroristas" atrincherados en el interior de la base.
Los canales de televisión difundieron versiones según las cuales entre cuatro y seis insurgentes perdieron la vida en los enfrentamientos, un número sin confirmar por portavoces militares.
Las fuentes oficiales tampoco corroboraron, en contra de las versiones divulgadas por algunos medios, que los asaltantes tomaran rehenes en el interior de la base de Mehran, situada en la costeña Karachi y usada por la Marina paquistaní.
Durante la mañana, los canales de televisión retransmitieron imágenes del exterior de la base, desde la cual se oían intermitentes sonidos de disparos.
Los insurgentes irrumpieron anoche en el recinto militar armados con rifles automáticos y granadas.
El ataque ha sido reivindicado por el movimiento talibán paquistaní (TTP, siglas en urdu), según los canales locales.
En abril ya se registraron en Karachi, la ciudad más poblada de Pakistán, dos atentados contra autobuses de la Marina, que dejaron un total de ocho muertos.
El asalto se produce exactamente tres semanas después de que comandos de elite norteamericanos mataran el pasado día 2 a Osama bin Laden en la ciudad de Abbottabad, cercana a Islamabad, en una operación que el movimiento talibán prometió vengar con ataques contra Pakistán y Estados Unidos.