Para Estados Unidos no fue fácil mantener una buena comunicación con el ex presidente de Honduras Manuel Zelaya, derrocado el 28 de junio de 2009, según el embajador de la Casa Blanca en Tegucigalpa, Hugo Llorens.
"No era nada fácil establecer una buena comunicación" con él, "realmente no era nada fácil hacer esto con el a menudo impredecible ex presidente Zelaya, pero me mantuve fiel a mi tarea", subrayó Llorens en declaraciones que hoy publica el diario local "Tiempo".
El diplomático, según la publicación, se refirió a Zelaya en un encuentro con alcaldes hondureños que se celebró ayer jueves en la caribeña ciudad portuaria de La Ceiba.
El diplomático criticó a Zelaya por haber roto en su momento el diálogo con otras instituciones del Estado, pero también resaltó que su derrocamiento hizo "retroceder" a la democracia hondureña.
"Mi gobierno y yo veíamos cada vez, y con profunda preocupación, la ruptura del diálogo político entre el (hoy) ex presidente y las demás instituciones del Estado", añadió el embajador estadounidense.
Llorens dijo que entendió "muy bien el curso errático e imprudente de las acciones por lo general perseguidas por el ex presidente Zelaya y la creciente oposición a su liderazgo".
Zelaya fue derrocado por los militares el 28 de junio pasado, por promover una consulta popular para reformar la Constitución, a pesar de que tenía una prohibición legal para ello.
Hugo Llorens, a quien algunos sectores atribuyen una relación muy estrecha con Zelaya y lo critican por considerar que no denunció las pretensiones del derrocado presidente, dijo que tuvo diferencias con el hoy ex gobernante, de quien además recordó que con frecuencia criticaba a Estados Unidos.
Agregó que al rechazar Estados Unidos el golpe de Estado en Honduras, no estaba defendiendo a una persona en particular, sino "un principio": el de la democracia.
También recordó que Washington se sumó a otras naciones que respaldaron la posición de la comunidad internacional y de la Organización de Estados Americanos (OEA) de condenar el derrocamiento de Zelaya y exigir la restitución del orden constitucional.
Tras el golpe, el Parlamento designó a su presidente, Roberto Micheletti, para sustituir a Zelaya, pero Estados Unidos no mantuvo comunicación con el régimen de facto que estuvo en el poder hasta el 27 de enero pasado, cuando asumió el actual presidente, Porfirio Lobo, ganador de las elecciones del 29 de noviembre de 2009.
Llorens dijo que la administración de Lobo es "completamente legal", porque es producto de unos comicios transparentes, y que espera que Honduras normalice pronto las relaciones con toda la comunidad internacional.
Según el canciller hondureño, su país ha normalizado las relaciones con unos 52 de los 65 países con los que ha mantenido tradicionalmente lazos diplomáticos.