El expresidente de Perú Alejandro Toledo aseguró que el movimiento de "indignados" en España tiene "dignidad", aunque matizó que no pretende ser un "estimulador" de protestas en otro país.
"Creo que es importante ver que, pacíficamente, estos indignados tienen dignidad. No estoy estimulando ni quiero ser desde fuera un estimulador, pero yo puedo entender", dijo en una entrevista con Efe en un hotel de Jerusalén.
Toledo, que gobernó Perú entre 2001 y 2006, subrayó que "la democracia permite que la gente pueda expresar su descontento", como él hizo en 2000 en oposición a Alberto Fujimori, si bien se apresuró a señalar que no está "comparando los gobiernos".
"Ellos no tienen trabajo y nosotros no tuvimos libertad", indicó antes de lamentar la difícil situación económica de España, segundo país europeo de mayor inversión en Perú, después de Inglaterra.
España "ha florecido desde 1960 y de repente tiene un terremoto económico social terrible: 20% de desempleo, 5 millones de desempleados, un recorte de beneficios sociales complicado pero yo confío en que España va a salir y más rápido que Grecia, Irlanda y Portugal", apuntó.
En este sentido, Toledo manifestó su esperanza de que "Europa tenga la capacidad para encapsular la crisis financiera de esos países porque si no esa crisis se va a trasladar a Estados Unidos y si llega a Estados Unidos se va a trasladar a América Latina".