La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, dijo hoy que los ministros de Exteriores del Grupo de los Ocho (G8) confían en que Irán llevará "ideas" concretas a la reunión sobre su programa nuclear del sábado en Estambul.
"Estamos unidos en nuestra expectación de que Irán llegará preparado a las conversaciones. Y estamos recibiendo señales de que pondrán ideas sobre la mesa", afirmó Clinton ante los periodistas al término de una reunión de dos días con los cancilleres del G8 en Washington.
Varios de los países miembros del G8 pertenecen también al Grupo 5+1 (formado por los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania), que el sábado se reunirá en Estambul con una delegación iraní para conversar sobre su programa nuclear.
"Cuando llegue a la mesa, Irán tiene que ser serio. (...) Queremos que demuestren claramente en las acciones que propongan que han abandonado de verdad cualquier ambición de obtener armas nucleares", señaló la secretaria de Estado.
El Grupo 5+1 espera "resultados concretos" de las negociaciones, y "tomará en consideración" cualquier "petición de garantías" que Irán le haga llegar, añadió.
"La ventana diplomática para las negociaciones está abierta, pero no seguirá abierta siempre. El tiempo es un factor que vamos a tener en cuenta", advirtió Clinton.
El último encuentro oficial entre Irán y el 5+1, celebrado en enero de 2011 en Estambul, se saldó con un fracaso total, pues los representantes iraníes ni siquiera aceptaron hablar sobre su discutido proyecto.
En esta ocasión, la delegación iraní sí planteará "nuevas iniciativas" y espera una actitud "constructiva" de sus interlocutores, aseguró el miércoles el jefe negociador iraní en materia nuclear, Said Jalilí.
Por su parte, el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, advirtió hoy de que Irán "no renunciará bajo ninguna circunstancia a sus derechos legítimos" respecto al uso de la energía nuclear con fines pacíficos.
Tanto Naciones Unidas como EE.UU. y la Unión Europea mantienen sanciones a Irán debido a su programa nuclear, que algunos gobiernos, con el de Washington a la cabeza, creen que oculta una vertiente militar destinada a fabricar bombas atómicas, algo que Teherán niega.