Los avances de Mujica no disipan las dudas sobre la posible solución del corte fronterizo
Montevideo, 3 jun (EFE).- Ni la presencia de 17 ministros en la reunión entre José Mujica y Cristina Fernández ni la nueva y extensa agenda común fueron gestos suficientes para disipar las dudas sobre una eventual solución al corte de la frontera entre Uruguay y Argentina, el tema más caliente de la relación bilateral.
Analistas e incluso políticos de la oposición coincidieron hoy en Montevideo en subrayar los avances logrados por Mujica y Fernández en la cita celebrada el miércoles en la estancia presidencial uruguaya de Anchorena, en el departamento de Colonia, a unos 200 kilómetros al oeste de Montevideo.
Entre otras cosas, los mandatarios pactaron un plazo de 60 días para revisar los 27 puntos de la renovada agenda bilateral, que incluye acuerdos de cooperación en materia comercial, sanitaria y de defensa.
"La reunión es muy positiva, es una señal más del necesario reencuentro de dos países que están unidos por la historia y por el futuro", afirmó a Efe el experto Adolfo Garcé.
Sin embargo, Garcé echó en falta que se afrontara abiertamente una solución al conflicto por la construcción de la planta de celulosa de la finlandesa Botnia (actualmente UPM) en la frontera común.
Pese al buen clima reinante en Anchorena, "el tema más importante de todos sigue sin solucionarse y las declaraciones de la presidenta argentina no son muy alentadoras".
"El anuncio de que Mujica apoyaba a Kirchner en la Unasur con la esperanza puesta en que hubiera un gesto equivalente del otro lado fue un paso muy arriesgado y en falso", opinó Garcé.
Además, el experto criticó al mandatario uruguayo por haber estado "meses diciendo que este problema lo solucionaba en 15 días y parece que de golpe lo más importante no es el bloqueo del puente", sino otras cuestiones, como navegación en el Río Uruguay y la energía.
Menos dureza mostró el líder del Partido Colorado, el senador Pedro Bordaberry, al considerar que el actual Gobierno de Mujica "está demostrando mucho más trabajo y dedicación que el anterior para solucionar el conflicto".
"No podemos pedirle resultados a los tres meses, cuando el Gobierno anterior no lo pudo arreglar en cinco años", agregó.
El senador Jorge Larrañaga, del Partido Nacional, también opositor, coincide en que "hay que seguir dialogando y tener paciencia".
Para Bordaberry, además, "es un avance que Fernández reconozca que no está de acuerdo con el corte", como hizo la víspera, cuando su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner "dijo que él era el primer piquetero (manifestante)" al inicio de la crisis.
Garcé cree que la postura "piadosa" de la oposición con respecto a Mujica en el caso de Botnia se debe a que el gobernante "es muy popular y no les conviene criticar a un presidente tan popular", al margen de que "no quieren debilitar a Uruguay con críticas internas en la negociación con Argentina".
"Con el tema del bloqueo del puente a Mujica no le está yendo bien. Él había alimentado esperanzas muy importantes y no hay ninguna señal que permita pensar que se va a resolver pronto", reiteró.
Igual de crítico es Pablo Mieres, líder del Partido Independiente, minoría en la oposición, para quien "llegó el momento de parar la mano".
"Las estrategias de buena voluntad son validas si suscitan en el otro la misma actitud. Cuando el retorno sigue siendo la intransigencia, el riesgo es caer en la debilidad, más si Uruguay es un país chico", opinó Mieres.
Analistas e incluso políticos de la oposición coincidieron hoy en Montevideo en subrayar los avances logrados por Mujica y Fernández en la cita celebrada el miércoles en la estancia presidencial uruguaya de Anchorena, en el departamento de Colonia, a unos 200 kilómetros al oeste de Montevideo.
Entre otras cosas, los mandatarios pactaron un plazo de 60 días para revisar los 27 puntos de la renovada agenda bilateral, que incluye acuerdos de cooperación en materia comercial, sanitaria y de defensa.
"La reunión es muy positiva, es una señal más del necesario reencuentro de dos países que están unidos por la historia y por el futuro", afirmó a Efe el experto Adolfo Garcé.
Sin embargo, Garcé echó en falta que se afrontara abiertamente una solución al conflicto por la construcción de la planta de celulosa de la finlandesa Botnia (actualmente UPM) en la frontera común.
Pese al buen clima reinante en Anchorena, "el tema más importante de todos sigue sin solucionarse y las declaraciones de la presidenta argentina no son muy alentadoras".
"El anuncio de que Mujica apoyaba a Kirchner en la Unasur con la esperanza puesta en que hubiera un gesto equivalente del otro lado fue un paso muy arriesgado y en falso", opinó Garcé.
Además, el experto criticó al mandatario uruguayo por haber estado "meses diciendo que este problema lo solucionaba en 15 días y parece que de golpe lo más importante no es el bloqueo del puente", sino otras cuestiones, como navegación en el Río Uruguay y la energía.
Menos dureza mostró el líder del Partido Colorado, el senador Pedro Bordaberry, al considerar que el actual Gobierno de Mujica "está demostrando mucho más trabajo y dedicación que el anterior para solucionar el conflicto".
"No podemos pedirle resultados a los tres meses, cuando el Gobierno anterior no lo pudo arreglar en cinco años", agregó.
El senador Jorge Larrañaga, del Partido Nacional, también opositor, coincide en que "hay que seguir dialogando y tener paciencia".
Para Bordaberry, además, "es un avance que Fernández reconozca que no está de acuerdo con el corte", como hizo la víspera, cuando su esposo, el ex presidente Néstor Kirchner "dijo que él era el primer piquetero (manifestante)" al inicio de la crisis.
Garcé cree que la postura "piadosa" de la oposición con respecto a Mujica en el caso de Botnia se debe a que el gobernante "es muy popular y no les conviene criticar a un presidente tan popular", al margen de que "no quieren debilitar a Uruguay con críticas internas en la negociación con Argentina".
"Con el tema del bloqueo del puente a Mujica no le está yendo bien. Él había alimentado esperanzas muy importantes y no hay ninguna señal que permita pensar que se va a resolver pronto", reiteró.
Igual de crítico es Pablo Mieres, líder del Partido Independiente, minoría en la oposición, para quien "llegó el momento de parar la mano".
"Las estrategias de buena voluntad son validas si suscitan en el otro la misma actitud. Cuando el retorno sigue siendo la intransigencia, el riesgo es caer en la debilidad, más si Uruguay es un país chico", opinó Mieres.