Brasil pone cimientos a su crecimiento con tercera hidroeléctrica del mundo
El Gobierno de Brasil puso hoy cimientos a su crecimiento con la concesión de las obras de Belo Monte, la futura tercera mayor hidroeléctrica del mundo, que según las autoridades, será clave para la seguridad energética del país y el desarrollo de la región amazónica.
Con un costo cercano a 10.600 millones de dólares, según cálculos del Gobierno, Belo Monte tendrá una capacidad de generación media de 4.571 megavatios hora y alcanzará un tope de 11.233 megavatios en las épocas de máxima crecida del río Xingú.
Esta obra colosal será "básica", según el Gobierno, para atender el crecimiento sostenido cercano al 5% que experimentará la economía brasileña en los próximos años.
Según estudios oficiales, el consumo energético podría crecer más rápido aún, a una tasa del 7,4% este año y cercana al 5,2% anual hasta 2018.
En 2009, el consumo energético alcanzó 388.204 gigavatios hora y podría saltar hasta los 681.700 gigavatios hora en 2018, según la Empresa de Estudio Energético (EPE, en portugués).
En este contexto, Belo Monte será clave para sostener el crecimiento de Brasil y, sobre todo, de la Amazonía, una de las regiones más atrasadas del país y aún con lagunas en la generación energética.
La represa, ubicada en el municipio amazónico de Altamira (estado de Pará) abastecerá directamente a cerca de 26 millones de personas cuando entre en operación en 2015.
La licitación de las obras se hizo hoy en Brasilia en medio de una batalla en los tribunales entre el Gobierno y los opositores a la hidroeléctrica por su impacto ambiental y en la vida de los habitantes de esa parte de la Amazonía, un frente que agrupa a indios, campesinos, movimientos sociales y hasta artistas de Hollywood, como James Cameron, director del filme "Avatar".
Dos fallos judiciales contra la obra tuvieron en vilo la subasta hasta última hora y, una vez concluida, un tercero volvió a ordenar la suspensión del proceso, por lo cual el Gobierno se ha abstenido de divulgar el nombre del consorcio ganador hasta que sus abogados no levanten todos los impedimentos jurídicos, lo que podría ocurrir hoy mismo.
Los únicos participantes en la licitación fueron dos consorcios formados por empresas brasileñas, varias de ellas estatales y con el apoyo financiero del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
El contrato de suministro de energía, con una vigencia de 30 años se definió con base en el precio por megavatio/hora ofrecido por los interesados.
El precio máximo por megavatio hora fijado por la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) era de 83 reales (unos 47,5 dólares), pero el Gobierno tampoco ha divulgado la tarifa propuesta por la oferta ganadora.
Belo Monte será financiada al 80% por el BNDES, principal institución de fomento del Gobierno brasileño, con tasas de interés muy inferiores a las del mercado local de crédito y con un plazo de amortización de treinta años.
Gracias a esta represa y a otros proyectos menores, el inventario de energía hidroeléctrica de Brasil pasará de los actuales 80.000 megavatios a cerca de 110.000 megavatios en 2017, según el plan decenal del sector eléctrico.
Al final de este período, el 71% de la electricidad del país será generado en hidroeléctricas y otro 5% procederá de las llamadas "pequeñas centrales hidroeléctricas" (PCH), que tienen menor potencia y no cuentan con un reservorio de agua.
En 1999, el 90% de la energía eléctrica producida en el país era generada por la fuerza del agua, aunque los últimos Gobiernos han trabajado para diversificar la matriz energética y reducir la dependencia del agua por su poca regularidad.
En este sentido, el papel de Belo Monte puede ser relevante, puesto que el régimen de lluvias de la Amazonía y del sur del país son complementarios, según estudios oficiales.
De este modo, en el momento en el que la hidroeléctrica de Itaipú (compartida con Paraguay) se encuentre en estiaje, Belo Monte funcionaría a plena capacidad, lo que evitaría conectar parte de las centrales térmicas, a las que el Gobierno recurre en momentos de emergencia.
En cualquier caso, la térmica será la fuente de energía que crecerá más en esta década, con un salto del 87% hasta 2017, año en el que producirán cerca de 6.000 megavatios de media, según el plan decenal.
La represa también servirá para abastecer a Carajás, la mayor mina de hierro del mundo, operada por la minera Vale, que dista 500 kilómetros del lugar en el que se levantará el dique.
Belo Monte será la tercera del mundo detrás de Tres Gargantas (China) e Itaipú (Brasil y Paraguay) y durante las obras, generará 18.000 empleos directos y 23.000 puestos de trabajo indirectos, según el informe de impacto ambiental.
Con un costo cercano a 10.600 millones de dólares, según cálculos del Gobierno, Belo Monte tendrá una capacidad de generación media de 4.571 megavatios hora y alcanzará un tope de 11.233 megavatios en las épocas de máxima crecida del río Xingú.
Esta obra colosal será "básica", según el Gobierno, para atender el crecimiento sostenido cercano al 5% que experimentará la economía brasileña en los próximos años.
Según estudios oficiales, el consumo energético podría crecer más rápido aún, a una tasa del 7,4% este año y cercana al 5,2% anual hasta 2018.
En 2009, el consumo energético alcanzó 388.204 gigavatios hora y podría saltar hasta los 681.700 gigavatios hora en 2018, según la Empresa de Estudio Energético (EPE, en portugués).
En este contexto, Belo Monte será clave para sostener el crecimiento de Brasil y, sobre todo, de la Amazonía, una de las regiones más atrasadas del país y aún con lagunas en la generación energética.
La represa, ubicada en el municipio amazónico de Altamira (estado de Pará) abastecerá directamente a cerca de 26 millones de personas cuando entre en operación en 2015.
La licitación de las obras se hizo hoy en Brasilia en medio de una batalla en los tribunales entre el Gobierno y los opositores a la hidroeléctrica por su impacto ambiental y en la vida de los habitantes de esa parte de la Amazonía, un frente que agrupa a indios, campesinos, movimientos sociales y hasta artistas de Hollywood, como James Cameron, director del filme "Avatar".
Dos fallos judiciales contra la obra tuvieron en vilo la subasta hasta última hora y, una vez concluida, un tercero volvió a ordenar la suspensión del proceso, por lo cual el Gobierno se ha abstenido de divulgar el nombre del consorcio ganador hasta que sus abogados no levanten todos los impedimentos jurídicos, lo que podría ocurrir hoy mismo.
Los únicos participantes en la licitación fueron dos consorcios formados por empresas brasileñas, varias de ellas estatales y con el apoyo financiero del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES).
El contrato de suministro de energía, con una vigencia de 30 años se definió con base en el precio por megavatio/hora ofrecido por los interesados.
El precio máximo por megavatio hora fijado por la Agencia Nacional de Energía Eléctrica (Aneel) era de 83 reales (unos 47,5 dólares), pero el Gobierno tampoco ha divulgado la tarifa propuesta por la oferta ganadora.
Belo Monte será financiada al 80% por el BNDES, principal institución de fomento del Gobierno brasileño, con tasas de interés muy inferiores a las del mercado local de crédito y con un plazo de amortización de treinta años.
Gracias a esta represa y a otros proyectos menores, el inventario de energía hidroeléctrica de Brasil pasará de los actuales 80.000 megavatios a cerca de 110.000 megavatios en 2017, según el plan decenal del sector eléctrico.
Al final de este período, el 71% de la electricidad del país será generado en hidroeléctricas y otro 5% procederá de las llamadas "pequeñas centrales hidroeléctricas" (PCH), que tienen menor potencia y no cuentan con un reservorio de agua.
En 1999, el 90% de la energía eléctrica producida en el país era generada por la fuerza del agua, aunque los últimos Gobiernos han trabajado para diversificar la matriz energética y reducir la dependencia del agua por su poca regularidad.
En este sentido, el papel de Belo Monte puede ser relevante, puesto que el régimen de lluvias de la Amazonía y del sur del país son complementarios, según estudios oficiales.
De este modo, en el momento en el que la hidroeléctrica de Itaipú (compartida con Paraguay) se encuentre en estiaje, Belo Monte funcionaría a plena capacidad, lo que evitaría conectar parte de las centrales térmicas, a las que el Gobierno recurre en momentos de emergencia.
En cualquier caso, la térmica será la fuente de energía que crecerá más en esta década, con un salto del 87% hasta 2017, año en el que producirán cerca de 6.000 megavatios de media, según el plan decenal.
La represa también servirá para abastecer a Carajás, la mayor mina de hierro del mundo, operada por la minera Vale, que dista 500 kilómetros del lugar en el que se levantará el dique.
Belo Monte será la tercera del mundo detrás de Tres Gargantas (China) e Itaipú (Brasil y Paraguay) y durante las obras, generará 18.000 empleos directos y 23.000 puestos de trabajo indirectos, según el informe de impacto ambiental.