El Gobierno canadiense defendió hoy su decisión de invitar a la Cumbre del G8, que se celebrará a finales de junio en las cercanías de Toronto, a los jefes de Estado de 10 países en vías de desarrollo, entre ellos Colombia y Haití.
Ayer, el primer ministro canadiense, Stephen Harper, anunció que invitó a los jefes de Estado de Argelia, Colombia, Egipto, Etiopía, Jamaica, Haití, Malawi, Nigeria, Senegal y Sudáfrica, a atender una sesión especial durante la Cumbre del G8 que se celebra los días 25 y 26 de junio en la localidad de Huntsville.
Harper justificó la decisión para "ampliar la representación y conseguir los máximos resultados en desarrollo internacional, paz y asuntos de seguridad".
Pero el diputado del socialdemócrata Nuevo Partido Democrático (NPD) Paul Dewar acusó hoy a Harper en el Parlamento canadiense de invitar a "líderes que comparten su ideología conservadora como el presidente de Colombia".
El ministro de Asuntos Exteriores de Canadá, Lawrence Cannon, defendió la decisión de Harper y dijo que es una tradición que la presidencia del G8, que este año ejerce Canadá, invite líderes de otras naciones "para poder discutir asuntos relacionados con desarrollo, seguridad mundial".
La organización de las Cumbres del G8 y el G20, está última se celebrará los días 26 y 27 de junio en el centro de Toronto, está siendo fuertemente criticada en Canadá tanto por los costes asociados como por sus contenidos.
Precisamente hoy, Harper mantuvo conversaciones telefónicas con los líderes de Indonesia, India, Alemania e Italia en preparación para las Cumbres del G8 y G20.
Hoy, el Partido Liberal, el principal grupo de la oposición, lanzó una campaña publicitaria para denunciar el "derroche" de momento de 1.100 millones de dólares en la organización de dos cumbres que durarán 72 horas.
De esta cantidad casi 1.000 millones de dólares corresponden a medidas de seguridad, casi 50 veces más que la Cumbre del G20 celebrada el año pasado en Pittsburg (EE.UU.).
Además, los partidos de la oposición y los medios de comunicación denunciaron la semana pasada que el centro de prensa de Toronto, desde donde miles de periodistas seguirán los dos encuentros, contará en su interior con un lago artificial y otras decoraciones, que costará unos 2 millones de dólares.
"En un momento en que los líderes mundiales están recomendando restricciones, la foto del G8/G20 es un viaje para el ego de Stephen Harper que los canadienses no se pueden permitir", afirmó el Partido Liberal.
También hoy, un grupo de organizaciones medioambientales canadienses denominado Red de Acción Climática (RAC) de Canadá denunciaron que, por primera vez desde 1994, la Cumbre del G8 no incluirá una reunión de los ministros de Medio Ambiente de los países desarrollados.
"Desgraciadamente vemos la escasa importancia que Harper le quiere dar al cambio climático de cara al G8/G20 a pesar de las peticiones del secretario general de las Naciones Unidas o del presidente mexicano, Felipe Calderón, de colocar el cambio climático en la agenda" afirmó su representante, Steven Guilbeault.
RAC señaló durante una rueda de prensa telefónica que es "hipócrita" invitar a siete países africanos gravemente afectados por el cambio climático y no tener en la agenda el tema.