La ministra chilena del Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, aseguró hoy que la canadiense Barrick Gold, responsable del proyecto de la mina chileno-argentina Pascua Lama, debe solicitar una autorización de la Dirección General de Aguas antes de dar inicio a las obras de construcción de la misma.
"Antes de empezar la construcción deben cumplir con unos requisitos que consisten en una serie de autorizaciones, y tienen una pendiente en la Dirección General de Aguas", precisó la ministra, en un encuentro con corresponsales extranjeros.
Las palabras de Uriarte llegan una semana después de que Barrick Gold anunció el inicio de las obras de construcción de la mina, cuyo coste ascenderá a entre 2.800 y 3.000 millones de dólares (2.088 y 2.238 millones de euros).
Uriarte precisó que la minera, que producirá entre 750.000 y 800.000 onzas de oro y 35 millones de onzas de plata al año, aprobó en 2006 la resolución de calificación ambiental exigida por las autoridades para la ejecución del proyecto.
Sin embargo, tiene pendiente una de las varias autorizaciones y requisitos que forman parte de la resolución de calificación ambiental.
El proyecto en Pascua Lama, situado a más de 5.000 metros sobre el nivel del mar en la frontera entre Chile y Argentina, ha tenido la oposición de varios grupos ecologistas chilenos, que argumentan que supone la depredación de los escasos recursos de agua de la zona.
Uriarte rechazó este punto y aseguró que el Ejecutivo chileno ha puesto un especial énfasis en la preservación del medio ambiente, como demuestra el proyecto de ley que prevé la creación de un Ministerio de Medio Ambiente, un servicio de evaluación de impacto ambiental y una superintendencia de supervisión ambiental.
Con esta medida, que fue aprobada en el Congreso y ahora debe ser tramitada en el Senado, el Gobierno chileno pretende fortalecer la defensa del medio ambiente ante grandes proyectos como Pascua Lama o las centrales hidroeléctricas de HidroAysén, que se construirán al sur del país.
"El desafío que Chile enfrenta de cara a la realización de proyectos de la envergadura de Pascua Lama y otros es contar con un sistema de supervisión integrado, que tenga plataformas ecológicas modernas e integradas que permitan llevar un control de calidad", afirmó.
Por ello, subrayó que los glaciares que hay en la zona donde se construirá la mina "no van a ser intervenidos, removidos ni destruidos".
"La única razón que justificaría su intervención sería un motivo de interés nacional, como el aprovisionamiento de agua para la población", puntualizó.