El Gobierno de Ecuador descartó hoy aplicar la denominada "muerte cruzada", por la que puede disolver el Parlamento y llamar a elecciones presidenciales anticipadas, debido a que se han desvanecido las causas que motivaron esa posibilidad.
El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, advirtió la semana pasada de la posibilidad de aplicar la "muerte cruzada", debido a la obstrucción en la aprobación de leyes importantes, por la interferencia de la oposición parlamentaria.
No obstante, el secretario jurídico de la Presidencia de la República, Alexis Mera, minimizó hoy esa posibilidad, tras destacar la entrada en vigor de unas reformas a la Ley de Hidrocarburos.
Ese cuerpo legal no fue aprobado por la Asamblea Nacional legislativa en el plazo dispuesto por la normativa respectiva, por lo que entró en vigor por fuerza constitucional.
La falta del tratamiento oportuno de esa ley en el Parlamento permitió que "sea aprobada; por lo tanto, las causas para (invocar) una muerte cruzada se han desvanecido", precisó Mera en declaraciones recogidas por la Secretaría de Comunicación de la Presidencia.
El funcionario explicó que ese mecanismo podría aplicarse, si la Asamblea legislativa, especialmente "el bloque opositor", intenta obstaculizar el Plan Nacional de Desarrollo y la aprobación de leyes consideradas fundamentales para el Estado.
Las declaraciones de Mera coinciden con las que pronunció Correa la semana pasada, cuando dijo que gobernaría "directamente con el pueblo, con consultas populares para las diferentes leyes" y no descartó "la muerte cruzada".
"Yo jamás tendré miedo de poner a disposición mi cargo ante el pueblo ecuatoriano", enfatizó Correa.